Anotaciones Finales
México ha sido un exportador importante de azúcar, lo que ha significado un ingreso importante de divisas para el país; sin embargo, la alta producción de sustitutos de azúcar por parte de Estados Unidos, cuyos precios es significativamente inferior al del producto de caña, ha mermado la exportación de esta materia prima hacia el norte. Además, el gobierno norteamericano no ha respetado lo acordado en el tratado comercial respecto a los endulzantes y estableció un complejo sistema de cuotas a la importación que fue dada a conocer en septiembre de 1998 y puesto en vigor un año después. En resumen, México nunca ha competido con los precios del mercado internacional porque en otros países la agroindustria azucarera es más eficiente y su producto es más barato.
El 1 de enero de 2008, entro en vigor la importación libre de aranceles de productos agropecuarios, que son a su vez constitutivos de la canasta básica mexicana. En el caso del azúcar, la perspectiva y los beneficios parecen estar más lejos que nunca. A más de 14 años de establecido el Tratado Comercial, la industria azucarera mexicana no ha podido resolver ni los problemas más básicos, y que ahora se han convertido en urgentes, como son: la modernización de la tecnología para el campo y el ingenio; la vigilancia por parte del Estado para que no entre al territorio azúcar extranjera que no sea de los países acordados (efecto de triangulación); un ordenamiento que reforme, actualice y permita mantener precios de acuerdo a las expectativas internas y externas para el mercado azucarero y la creación de instituciones científicas que ayuden a mejorar la calidad de las variedades de caña que existe en el territorio nacional.
A esto se debe sumar la crisis actual que está viviendo el mundo entero con los precios de los alimentos básicos. La producción de bioenergías, como el etanol, repercute en los mercados de azúcar y maíz, haciendo que los precios tengan variaciones sin control para la venta al consumidor. El etanol es un alcohol líquido que se obtiene de la fermentación de vegetales como: trigo, cebada, maíz y caña de azúcar, además de otros residuos forestales. Estados Unidos y Brasil encabezan la lista de ventas de este combustible alternativo tomando como base al maíz y la caña de azúcar respectivamente. El actual presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, protagoniza una cruzada internacional a gran escala para que otras naciones cañeras utilicen sus recursos para producir etanol. México está viviendo uno de los momentos clave en cuestión de energía y los inversionistas cariocas han puesto el ojo en Estados de la República donde se podrían establecer nuevas plantas destiladoras en convenio con las instituciones industriales y laborales que se encuentran en el ramo de la caña de azúcar.
Como hemos visto a lo largo de este texto, el sector azucarero en México tiene una gran relevancia económica, ya que es una fuente de ingresos para cerca de 2 millones de personas, de manera directa e indirecta. Familias enteras se benefician del cultivo de la caña de azúcar, considerado como un motor económico de varias regiones del país (15 Estados obtienen su desarrollo en base a esta industria). Con está actividad no sólo viven los productores de caña, sino también chóferes, comerciantes, industriales, etc. Por lo que es importante que se resuelvan las incertidumbres que vayan surgiendo en el transcurso hacia una agroindustria sana y redituable para todos los actores que intervienen en el proceso azucarero.








