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Siembra
El proceso productivo se inicia con la adecuación del campo y el estudio del suelo, teniendo en cuenta la topografía del terreno. De acuerdo a ella se localizan canales de riego, drenaje y vías de acceso.
La labranza es la manipulación física del suelo con implementos apropiados para ablandar la superficie del suelo; cuyos objetivos son preparar la tierra para que haya un flujo apropiado de agua y aire que permita la proliferación de las raíces, la incorporación de abonos orgánicos y así facilitar una adecuada actividad química y biológica del suelo. Una vez listo el suelo, la caña se siembra en un agujero poco profundo o en surcos en la parte superior de varias hileras, la planta se cubre con la ayuda de un azadón y se añaden herbicidas de preemergencia poco después de la siembra.
El cultivo siempre se debe ubicar de oriente a occidente para facilitar la penetración de la luz solar, con mayor eficiencia. Por otra parte las semillas deben poseer ciertas características, tales como:
• Que provengan de cañas libres de plagas y enfermedades
• Tallos con buen estado nutricional
• Cañas de entre siete y ocho meses de edad
• Semilla de una misma variedad con yemas sanas y funcionales La semilla para la siembra se puede conseguir de cogollo, de plantilla, de primeras socas y de semilleros.
A medida que se acerca la época de la cosecha en áreas de regadío, es posible retardar el crecimiento y aumentar el contenido de sacarosa limitando el nitrógeno y el agua. Este tipo de siembra requiere de bastante agua de forma oportuna para alcanzar una producción satisfactoria. El riego se aplica hasta dos meses antes de la cosecha. En las áreas de alta precipitación, el crecimiento y madurez son controlados por el clima. Este proceso, algunas veces lo aceleran con productos químicos. Entre los 12 y 14 meses, la planta madura y la cosecha se dispone a ser cortada.
Etiquetas:azucar, caña, cosecha, drenaje, herbicidas, labranza, plagas, sacarosa, tierra






