Tras el biodiésel argentino, ahora Europa teme al etanol brasileño

Con la herida aún abierta por la rebaja sustancial de los derechos antidumping aplicados a la importación de biodiésel argentino, se abre ahora otra con el etanol brasileño.

Sobre la mesa de las negociaciones de la Unión Europea con Mercosur está la posibilidad de que se establezca una cuota anual de importaciones de etanol desde Brasil. La industria europea, aglutinada en la asociación ePure, ya ha dicho que “excluir el etanol de las negociaciones estaría plenamente justificado”. Desde el país sudamericano advierten que no aceptarán un acuerdo que deje fuera el etanol.

“Brasil insistió en que no presentará su oferta revisada de intercambio de bienes hasta que no vuelvan a la mesa las dos áreas que más preocupan a los productores del país, la carne de ternera y el etanol, para los que piden un acceso abierto”. Así de contundentes se mostraron los representantes brasileños tras una de las jornadas de negociaciones para cerrar el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur, según la información de la agencia EFE.

Desde Europa, la industria del etanol, representada por ePure, emitió una nota de prensa en la que pide a la UE que “en lugar de promover una oferta que contradiga claramente los objetivos políticos de la Comisión Europea, debería contribuir al crecimiento del mercado europeo del etanol y hacer una oferta limitada a Mercosur restringida a las nuevas aplicaciones bioquímicas”.

Etanol como biocarburantes y como “aplicaciones bioquímicas”
Desde ePure añaden que “excluir el etanol de las negociaciones estaría plenamente justificado”. Lo de las “aplicaciones bioquímicas” forma parte del toma y daca de las negociaciones, ya que en un principio la industria de la caña de azúcar brasileña pidió que se establecieran exportaciones por un millón de toneladas anuales. La UE respondió que 600.000 toneladas serían como carburante y 400.000 como uso industrial (las “aplicaciones bioquímicas”).

La União da Indústria de Cana-de-Açúcar (Unica) presiona para que se abra el mercado sin ninguna restricción, sobre todo tras ver que en 2016 se excluyó el etanol desde la UE. De hecho, piden no solo que se mantenga el millón de toneladas de etanol, sino también “la liberación total del producto para fines industriales”.

“Una tarifa prohibitiva”

El director ejecutivo de Unica, Eduardo Leão de Sousa, asegura que “el etanol como carburante tiene ahora una tarifa de importación prohibitiva, de 0,19 euros por litro, lo que prácticamente impide al consumidor europeo tener acceso al biocarburante de caña de azúcar, considerado el más sostenible desde el punto de vista del medio ambiente”.

La reciente presencia tanto de miembros de Unica como de ePure en la Sexta Conferencia Internacional sobre el Etanol Lignocelulósico, celebrada por la Dirección General de Energía de la CE en Bruselas, no parece haber limado asperezas, más allá de estar de acuerdo en que Europa debe promover tanto el etanol de segunda como de primera generación.

Malo para los productores, la inversión en tecnología y los agricultores
Emmanuel Desplechin, secretario general de ePure, advierte que “al abrir sus mercados al etanol brasileño, la UE entraría en contradicción con sus propios esfuerzos para aumentar las fuentes nacionales de energía renovable en el transporte, además acabaría con la incentivación para invertir en nuevas tecnologías y haría la vida aún más difícil a los agricultores europeos”.

Desplechin concluye que “en esencia, la UE trata de reducir el mercado de un combustible que le ayuda a descarbonizar su sector del transporte y a disminuir los contaminantes de su parque de vehículos, para ofrecer lo que queda a los productores brasileños de etanol y de caña de azúcar”.

De Energias Renovables. Jueves 5 de octubre de 2017.