México cabildea con EU evitar aranceles

La visita a Estados Unidos del secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, para dialogar sobre el sector siderúrgico con Wilbur Ross, secretario de Comercio estadounidense, fue bien recibida por la industria mexicana, que espera se excluya a México de los gravámenes que podrían aplicarles, de lo contrario podría desatarse una guerra comercial.

La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) espera que México sea excluido de la sección 232 de Comercio de Estados Unidos, la cual contempla opciones arancelarias globales de al menos 24 por ciento para todos los productos de acero y de 7.7 por ciento para los de aluminio de cualquier nación.

“La industria del acero espera que México sea excluido de la sección 232 por lo que hace a las exportaciones mexicanas de productos siderúrgicos a ese país, a fin de evitar una guerra comercial que afectaría a las cadenas productivas de ambos países, ya que México no podría evitar tomar acciones inmediatas y recíprocas”, aseguró la Cámara a El Financiero vía correo electrónico.

Guajardo viajó esta semana a Washington para reunirse con el secretario Ross, lo que levantó dudas sobre la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pues la séptima ronda de conversaciones se realiza actualmente en la Ciudad de México.

Salvador Behar, jefe negociador adjunto de la delegación mexicana, dijo que el tema del acero es aislado a la negociación del TLCAN, aunque reconoció que sí podría influir pues todo está conectado. “Son temas aislados, el tema del acero es una medida que quiere implementar Estados Unidos en la regla 232, pero esto es muy separado de las negociaciones del Tratado. La negociación del TLCAN está aquí y la discusión de la regla 232 está en Washington”.

Por su parte, la Secretaría de Economía informó en un comunicado que el secretario realizó una gira de trabajo a Washington, DC para reunirse con su contraparte el Secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, “y discutir las acciones que Estados Unidos tomará respecto a las investigaciones realizadas sobre el impacto en la seguridad nacional de EU de las importaciones de acero y aluminio”.
La propuesta de EU

Estados Unidos planea imponer un gravamen universal o, en su defecto, específicamente a las ventas de este tipo de metales provenientes de países como Rusia, China, Venezuela, Brasil, entre otros, ya que según una investigación, impactan a la seguridad nacional de su país.

Julio César Martínez, especialista en comercio y profesor del Tecnológico de Monterrey, dijo que si Estados Unidos impone el arancel global a estos metales “habrá una oferta bastante alta del bien una vez que no se pueda internar a EU y eso puede ocasionar que el precio del acero baje, es una ley de mercado”

El Departamento de Comercio de EU, en un escenario, propone aplicar un gravamen a las importaciones de acero, independientemente del país del que provengan; la segunda sugerencia es aplicar aranceles del 53 por ciento en 12 países entre los que están Sudáfrica, Tailandia, Corea del Sur, China, Brasil, Rusia, entre otros; y la tercera opción establecería una cuota de 63 por ciento a todas las importaciones que provienen de cada país.

En materia de aluminio, el departamento liderado por Ross propone que haya un gravamen de mínimo 7.7 por ciento para todos los países o de 23.6 por ciento a este tipo de importaciones provenientes de Venezuela, Hong Kong, China, Vietnam y Venezuela; o establecer cuotas de 86.7 por ciento a las importaciones de cada país.

La medida de Estados Unidos podría generar represalias por parte de China, el mayor productor mundial de acero y aluminio, en momentos en que se ha enviado al principal asesor económico del presidente Xi Jinping, Liu He, territorio estadounidense en un intento de reducir las tensiones.

China ya ha iniciado una evaluación sobre las importaciones estadounidenses de sorgo y analiza si restringir las importaciones de soya a ese país, objetivos que podrían socavar el apoyo a Trump en algunos estados agrícolas importantes en el plano político.

Otros temas que trataron Guajardo y Ross fueron los relacionados a los acuerdos de suspensión de tomate y azúcar, con los que se impide que EU aplique aranceles a los productos mexicanos.

Guajardo Villarreal también se reunió con el representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, para intercambiar ideas sobre la reunión ministerial del 5 de marzo en la Ciudad de México.

Autos y agro con rezago en discusión

En el cuarto día de negociaciones para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los temas complejos como el sector automotriz y agrícola siguen estancados, de acuerdo con Salvador Behar, jefe negociador adjunto de la delegación mexicana.

“El sector agrícola ya terminó de sesionar y no tienen grandes avances, pero siguen en un buen diálogo y con una visión muy optimista”, dijo a la prensa en la sede de la séptima ronda.

Sobre el sentimiento de los negociadores mexicanos en esta ronda para modernizar el TLCAN, señaló que ha sido difícil y complicada, sin embargo siguen avanzando, principalmente en el capítulo laboral, mejores prácticas regulatorias y reglas de origen, excluyendo las de autos, debido a que no ha regresado el negociador principal de Estados Unidos.

Servicios financieros, con avances

Los temas de servicios financieros y mejores prácticas regulatorias tienen avances muy importantes en las negociaciones, y posiblemente se cierren estos temas en la séptima ronda, aseguró el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, en el Club de Industriales. “(…) hay la oportunidad de lograr consensos”.

En sus objetivos de negociación publicados en julio, un mes antes del comienzo de las conversaciones del TLCAN, la oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos dijo que en las mejores prácticas reglamentarias intentaría garantizar la transparencia y la responsabilidad en el desarrollo de las reglamentaciones; proporcionar oportunidades significativas para el comentario público; y promover evaluaciones de impacto para asegurar que las regulaciones eviten redundancias innecesarias.

Con la finalización del capítulo sobre las mejores prácticas reglamentarias, sumado al trabajo sobre medidas anticorrupción, reglas para las pequeñas y medianas empresas y para la competencia, se ha tardado seis meses en completar cuatro de los aproximadamente 30 capítulos que probablemente formarán parte del acuerdo actualizado.

Aún así, los negociadores no ven esto como algo negativo: se han logrado importantes avances en los capítulos restantes y se podría llegar a un acuerdo rápidamente cuando se resuelvan los problemas más polémicos.