Biogas
El gas natural fue utilizado hace miles de años por las culturas antiguas, como la persa y la china, para generar calor en temperaturas bajas. Sin embargo, fue hasta 1776 cuando el italiano Alessandro Volta descubrió que su principal compuesto era el metano. Un siglo después, Ernst Hoppe-Seyler llevó a cabo estudios innovadores sobre los procesos de fermentación y comprobó la formación de metano a partir del acetato (una sal del ácido acético). Ya en el siglo XX, N. L. Soehngen describió los microorganismos que participan en la formación de metano, y en 1920 Karl Imhoff puso en práctica el primer “biodigestor” en Alemania, que consistía en un estanque hermético alimentado con material fermentable para la obtención de biogas. Gracias a estos descubrimientos, se pudo llegar a la conclusión de que este energético se obtiene por la mezcla constituida por metano (CH4) en una proporción que oscila entre un 50% a un 70%, y dióxido de carbono conteniendo pequeñas proporciones de otros gases como hidrógeno, nitrógeno y sulfuro de hidrógeno. A su vez, durante el proceso de descomposición, algunos compuestos orgánicos son transformados a minerales, los cuales pueden ser utilizados fácilmente como fertilizante para los cultivos. Los residuos orgánicos que se generan en todo el planeta siempre se les consideró un problema para almacenarlos y deshacerse de ellos.

En un principio, el desarrollo del biogas se hizo más frecuente en las regiones rurales donde se cuenta de manera directa con una variedad de desechos naturales, como el estiércol. Este material que se encuentra enterrado en el subsuelo se fue aprovechando para producir gas natural y utilizado para cocinar o como fuente de iluminación. Según los expertos, esta manera de tratar los residuos es más efectiva, controlada y ecológica que las soluciones tradicionales de tratamiento, que en algunos casos podría ser dañino para el ambiente.
Asia, una tradición para el uso del biogas
El continente asiático es líder mundial en extracción de biogás y su producción ha sido ejemplar para otras regiones occidentales. En China, el 70% del combustible para uso doméstico en áreas rurales proviene de la descomposición de la paja y los desechos de cultivos. En la India, más de medio millón de personas se han servido de plantas de biogas como combustible y actualmente existen industrias distribuidoras para multifamiliares donde el gas se hace llegar por tuberías a cada vivienda por un precio accesible. En Japón, se ha modernizado un sistema que consigue fermentar el hidrógeno por separado, además del metano, lo que permite utilizar otras fuentes orgánicas para la obtención de biogas, como los desechos de las cocinas, por ejemplo. En Europa, ya existen más de 500 instalaciones donde se procesa este combustible biológico. Holanda y Dinamarca son los principales productores de biogas con una infraestructura amplia para el desarrollo de diversas técnicas para distribuirlo en zonas urbanas. Por su parte, con la legislación eléctrica de 1991 en Alemania, los agricultores que producían electricidad recibieron un pago por kWh producido y entregado a las empresas de distribución, lo cual causó una segunda ola de biodigestores que aún sigue en los planes a futuro de los alemanes. Además, se está considerando un nuevo aumento del precio por el cierre paulatino de las plantas nucleares en 2002 y de los reactores para el año 2030 en toda Europa.

Inconvenientes y soluciones
El biogas también tiene sus inconvenientes porque, además del metano y dióxido de carbono, pueden aparecer otros componentes minoritarios, pero no menos tóxicos, como el ácido sulfhídrico que es necesario eliminar. Por otra parte, si el residuo queda almacenado en condiciones de ausencia de aire, como ocurre en los estercoleros, se formaría metano que escaparía a la atmósfera, produciendo efecto invernadero y destrucción de la capa de ozono sin que se aproveche su energía. Pero afortunadamente, un equipo de científicos de la Universidad de Cantabria, España, ha presentado recientemente un nuevo proceso de tratamiento y gestión de los residuos del ganado vacuno que reduce la contaminación y aprovecha los nutrientes del estiércol, al tiempo que permite obtener energía renovable a través del biogás generado. Estos investigadores ya han iniciado contactos con el sector ganadero y con organizaciones ecologistas para estudiar cómo llevar este proyecto a la práctica.
Beneficios reales
Con una actitud positiva, investigadores han encontrado que el biogas podría ayudar a mitigar el cambio climático al prevenir que el metano sea liberado en el aire. La materia prima es de fácil recuperación en ganado estabulado (criado en establo) o donde los costos laborales son bajos. Incrementa las condiciones de higiene y reduce las molestias causadas por el olor. Además del combustible, el proceso de fermentación proporciona lodos residuales que pueden usarse como abono de excelente calidad y de más rápida producción, contribuyendo de esta manera a la conservación y el sostenimiento de la fertilidad del suelo.
Fuentes
Modelo Mexicano del Biogas. sedesol2006. www.sedesol.gob.mx
Biogas in the modern World. www.habmigern2003.info
www.ambiente-ecologico.com
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