Eólica
Eolo, Dios griego de los vientos, provocaba huracanes, ventiscas, tempestades e incluso brisas, según su estado de ánimo. Hoy en día, los investigadores trabajan sobre la energía eólica para aprovechar el viento como productor de electricidad, calor, movimiento mecánico o cualquier otra forma de energía. Los “molinos de la era moderna” trabajan sobre el principio de la fuerza aerodinámica, esto quiere decir que el golpe del viento en la lámina del rotor genera presión positiva por debajo del aspa, mientras que por encima de ella se genera presión negativa. Esta diferencia de presiones genera una fuerza de elevación que las centrales de electricidad utilizan para su funcionamiento. Vientos con potencia de grado 3, que son comunes sobre el Mar del Norte, en el sector meridional de América del Sur, en la isla australiana de Tasmania y en los Grandes Lagos en el norte de los Estados Unidos, son especialmente una ventaja para las plantas de energía eólica. Sin embargo, su principal desventaja es que cuando no sopla el viento se convierte en una fuente intermitente y, como tal, requiere de un sistema de almacenamiento para aprovecharla de manera continua.
La fuerza natural del viento
A principios del siglo XIII, los molinos eólicos aparecieron en toda Europa (típicamente en Holanda) para transportar agua o realizar la molienda de granos. Un sistema de ventilación movido por la fuerza del aire fue construido en 1752 por Stephen Hale; se trataba de un complejo de aspas para la prisión londinense de Newgate, donde las condiciones sanitarias no eran precisamente las más adecuadas. Esto se debía, en parte, a que en esa época se aplicaba un impuesto elevado a las construcciones con ventanas grandes y las prisiones no eran la excepción. Siete años más tarde, John Smeaton presentó ante la Royal Society de Londres un tratado titulado: Cuestiones experimentales relativas a la fuerza natural del agua y el viento. Este documento fue elaborado después de toda una vida dedicada a la arquitectura y la construcción de obras monumentales como el Faro de Eddystone en la costa de Cornish, Inglaterra. Sin embargo, durante los siglos XVIII y XIX, el aprovechamiento de la fuerza de los vientos quedó como mera curiosidad, salvo unas cuantas excepciones, como las turbinas con aspas de madera, y después de acero, diseñadas por Daniel Halladay y Stuart Perry. Los historiadores concuerdan en que a pesar de que el uso de la energía eólica para el transporte y la agricultura es muy antiguo, la conversión de ésta a electricidad pertenece al siglo XX, por lo que se considera que en la actualidad, la generación de electricidad es la aplicación más importante de este tipo de sistemas. Con el desarrollo de la tecnología eólica, hasta el día de hoy se cuenta con aerogeneradores comerciales que alcanzan de 500 hasta 1000kW de potencia; tienen rotores de entre 40 y 60m de diámetro y giran con una velocidad que van de las 60 a las 30rpm.

¿Qué hay en el futuro?
Para el año 2020, la Asociación Europea de Energía Eólica, estima que alcanzarán los 20, 000MW instalados de potencia para generación de electricidad. Asimismo, China y la India han decidido dar un impulso grande a esta forma de generación eléctrica, para lo cual se han asociado con empresas europeas para fabricar el equipamiento requerido. En América Latina, Costa Rica y Argentina llevan la delantera, con 20 y 9MW respectivamente. Las empresas eléctricas cooperativas de la Patagonia han dado un gran impulso a este tipo de energía limpia, pues las leyes estatales de la Provincia de Chubut, obligan a generar el 10% de la producción eléctrica total con energía eólica. México tiene una central de 1,575kW en la Venta, Oaxaca, con planes de ampliarla a 54MW.
En el caso de Estados Unidos, el Departamento de Recursos Energéticos ha trabajado con la industria de energía eólica americana durante más de 30 años para desarrollar una tecnología más viable, limpia y renovable. Robert Thresher, director del Centro Nacional de Tecnología Eólica del Laboratorio Nacional de Energía Renovable del Departamento de Recursos Energéticos de Estados Unidos, ha demostrado que desde los años 80 el programa eólico a podido reducir el costo de la producción, de 80 centavos (en dólares actuales) por kilovatio/hora a 6 centavos hasta la fecha. Para lograr estos objetivos, dos de los principales laboratorios principales de investigación del Departamento de Recursos Energéticos, el Laboratorio Nacional de Energía Renovable (NREL), en Colorado, y los Laboratorios Nacionales Sandia, en Nuevo México, trabajan con socios industriales e investigadores universitarios en todo el país a fin de adelantar los sistemas de energía eólica. Cada laboratorio tiene habilidades y capacidades únicas para satisfacer las necesidades de la industria. Gracias a todas las investigaciones y pruebas tangibles, la capacidad mundial de generación de energía eólica se ha multiplicado 10 veces en los últimos 10 años; de 3,5 gigavatios (un gigavatio equivale a 1.000 millones de vatios) en 1994 a cerca de 50 gigavatios hacia fines de 2004. En Estados Unidos la capacidad de energía eólica se ha triplicado, de 1.600 megavatios en 1994 a más de 6.700 megavatios para fines de 2004, lo suficiente como para abastecer a más de 1,6 millones de hogares.
Se hace fortuna con el viento
Uno de los países con mayor proyección de crecimiento en los próximos 20 años en materia económica es la India. La energía eólica se ha convertido en uno de los centros de atención para las autoridades y los empresarios del país cuya producción ya se encuentra tan sólo detrás de Alemania, España y Estados Unidos. El empresario hindú C Sivasankaran invirtió más de 120 millones de dólares en el sector, la primera fase de un plan a largo plazo. El objetivo final es tener 150 molinos de viento y que cada uno genere 1MW. India tiene muchas ventajas para aprovechar los beneficios de la energía eólica gracias a los vientos monzones que proveen el 80% de la potencial energía que se puede generar. Esta cifra contribuiría a los 4.300MW que actualmente se producen por año y el ministerio hindú de Energía No Convencional espera añadir una capacidad de 5.000MW para el año 2012. Según las cifras, el país pierde cada año 45.000MW diarios de energía debido al potencial aún no explotado. Otra de las ventajas de esta clase de energía es que su costo también es más bajo; por ejemplo, en la ciudad de Jaisalmer se producen 150MW y los usuarios pagan 0,07 centavos de dólar por unidad de consumo, la tarifa más baja de todo el país.
Fuentes
www.conae.gob.mx
www.tudiscovery.com
Tonda, Juan. El oro solar y otras fuentes de energía: II Lo que el viento no se llevó. bibliotecadigital.ilce.edu.mx
Thresher, Robert. La energía eólica hoy. E-journal USA usinfo.state.gov
www.adnmundo.com
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