Petróleo

 

El petróleo ha competido con la sangre por el concepto de “líquido vital”, pues para muchos la vida cotidiana no sería la misma sin ese espeso y oscuro elemento. El coronel Edwin L. Drake fue el primero en perforar un pozo petrolero en 1859, en Estados Unidos, logrando extraer el combustible de una profundidad de 21 metros. Al lograr separar la kerosina del crudo, el coronel ayudó a crear un mercado muy próspero y duradero para el petróleo, pues en ese entonces sustituyó al aceite de ballena empleado en las lámparas, cuyo consumo estaba provocando la desaparición de esta especie. Pero no fue sino hasta 1895, con la aparición de los primeros automóviles, que se necesitó la gasolina: un invento tan innovador que en los años posteriores se consumiría en grandes cantidades. Para dar una cifra, en vísperas de la primera Guerra Mundial, antes de 1914, ya existían en el mundo más de un millón de vehículos que usaban este combustible.

Existen varias teorías sobre la formación del petróleo, pero la más aceptada es la Orgánica que supone que se originó por la descomposición de los restos de animales y algas microscópicas acumuladas en el fondo de las lagunas y en el curso inferior de los ríos. Esta materia se cubrió paulatinamente con capas cada vez más gruesas de sedimentos, en determinadas condiciones de presión, temperatura y tiempo. Todo esto dio como resultado la formación de Hidrocarburos (compuestos formados de carbón e hidrógeno), con pequeñas cantidades de azufre, oxígeno, nitrógeno, y trazas de metales como fierro, cromo, níquel y vanadio, cuya mezcla constituye el petróleo crudo. Estas conclusiones se fundamentan en la localización de los mantos petroleros, ya que todos se encuentran en terrenos sedimentarios. Además, se ha descubierto que los elementos que componen a los hidrocarburos son característicos de los organismos vivientes. El petróleo crudo varía mucho en su composición, y depende del tipo de yacimiento de donde provenga. Como un estándar de composición se puede considerar que contiene entre 83 y 86% de carbono, y entre 11 y 13% de hidrógeno. Mientras mayor sea el contenido de carbón en relación al del hidrógeno, mayor es la cantidad de productos pesados que tiene el crudo. Esto depende de la antigüedad y de algunas características de los yacimientos. Sin embargo, se ha comprobado que entre más viejos son tienen más hidrocarburos gaseosos y sólidos, y menos líquidos entran en su composición.

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El pico de producción del petróleo

A principios del siglo XX, la obtención de gasolina de calidad era cuestión de suerte. La naturaleza proveía los ingredientes, casi siempre parafinas (hidrocarburos lineales y cíclicos), pero diluidos con otros componentes contenidos en el petróleo crudo. Hoy en día, es un producto sintético y hecho por el hombre, ya que en el transcurso del tiempo se encontró que los crudos tienen un máximo de 25-30% de gasolina natural con índices de octano de 40 a 60, los cuales son demasiado bajos para usarse en los motores modernos. Por lo tanto, la gasolina natural contenida en el petróleo crudo es insuficiente para satisfacer la gran demanda provocada por los cientos de millones de vehículos que circulan diariamente por las carreteras y calles del mundo entero ¿Cómo remodelar las moléculas para producir más y mejores gasolinas? Por lo general, el petróleo tal y como se extrae de los pozos no sirve como energético ya que requiere de altas temperaturas para arder, pues el crudo en sí está compuesto de hidrocarburos de más de cinco átomos de carbono, es decir, hidrocarburos líquidos. Por lo tanto, para poder aprovecharlo es necesario separarlo en diferentes fracciones que constituyen los diferentes combustibles como el gasavión, gasolina, turbosina, diesel, gasóleo ligero y gasóleo pesado.

Según estimaciones, todavía queda un poco más de la mitad del petróleo convencional que la naturaleza creó, pero cada vez será más caro extraerlo. Sólo millones de años de condiciones ecológicas y geológicas muy particulares pueden crear más petróleo o cualquier otro recurso fósil. Actualmente, se descubre sólo un barril de petróleo por cada cinco que se consumen a nivel mundial. Aunque se invierta más en exploración, sólo se pueden descubrir yacimientos más pequeños porque todos los grandes fueron descubiertos ya hace medio siglo. A este fenómeno se le conoce como Pico de producción del petróleo, un término ideado por el geofísico estadounidense M. King Hubbert, quien afirmó que la extracción petrolera se puede graficar como una “campana” (donde la base representa los años y la altura, la producción petrolera). Cuando se ha extraído la mitad del petróleo, se ha llegado al punto más alto de producción (la parte superior de la campana) y pronto comienza una pendiente irremediable.

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¿Se acerca el final del petróleo?

En 1956, Hubbert realizó con mucha precisión el pico de petróleo de los Estados Unidos, que ocurrió a principios de los años setenta. Hoy se habla que más de 50 países productores, incluyendo México, ya pasaron su pico de producción y queda sólo una decena de regiones con capacidad de aumentarla. Este modelo de extracción de recursos fósiles, así como el hecho de que el petróleo barato se está acabando, ha puesto en focos rojos a la comunidad científica. La controversia se centra no tanto en cómo la producción de petróleo va a llegar a su fín, sino en cuándo ocurrirá. El problema principal para predecirlo con certeza es que la mayoría de los gobiernos internacionales mienten en las cifras de sus reservas para aumentar sus cuotas de producción y así atraer inversionistas.

Los precios del crudo se han duplicado desde 2001, pero las compañías petrolíferas apenas han aumentado en un pequeño porcentaje sus presupuestos para explorar nuevos campos. Por tanto, las refinerías de los Estados Unidos están trabajando a marchas forzadas, ya que no se han construido nuevas refinerías desde 1976. El 6 de marzo de 2003, de manera inadvertida, Arabia Saudita anunció que no podría producir más petróleo en respuesta a la guerra de Irak. Esto significó una gran represalia, pero sobre todo cayó como un “balde de agua” al reconocer que no existen grandes fuentes de petróleo en el planeta que no estén sin utilizar. Globalmente, según las estimaciones de algunos geólogos, ya se ha descubierto el 94% de todo el petróleo disponible.

Kenneth Deffeyes, un joven geólogo del petróleo en los laboratorios de Shell en Houston, llegó a estar tan convencido de las teorías de M. King Hubbert que en 1963 dejó el negocio petrolero, excepto para trabajos esporádicos de consultoría. Con sus estudios de Geología en la Universidad de Princeton, Deffeyes vaticinó a corto plazo unos precios en incesante aumento, “que empujarán a una industria tras otra contra la pared”. Sugiere que el carbón volverá a resurgir y que la conversión Fischer-Tropsch –el proceso mediante el cual el régimen nazi obtuvo gasolina del carbón para mantener en funcionamiento sus Panzers durante la Segunda Guerra Mundial, puede llegar a ser de uso común. Finalmente, dice Deffeyes, nosotros mismos tenemos que renunciar a depender más del carbón, del viento y de la energía nuclear de fisión para la electricidad y cambiar a automóviles de mayor eficiencia, diesel e híbridos, para racionar las restantes reservas de petróleo todo lo que sea posible. “La energía abundante, proveniente de los combustibles fósiles fue un regalo único que elevó a la humanidad de la agricultura de subsistencia y la ha llevado a un futuro basado en las energías renovables”.

Fuentes

Chow Pangtay,Susana. Petroquímica y sociedad omega.ilce.edu.mx

Buenfil Friedman, Andrés. Cuando se acabe el petróleo. La Jornada, 30 de Octubre de 2005. www.jornada.unam.mx

Williams, Mark. ¿El fin del petróleo? Febrero de 2005. crisisenergetica.org

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