El cártel del azúcar

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azucar_mexico_dumpingLa mayoría de los productores de azúcar en Estados Unidos formaron un frente común en contra del edulcorante mexicano.

Mediante una petición firmada por la Coalición de Azúcar Americana ante el Departamento de Comercio, se inició la semana pasada una investigación de antidumping sobre las importaciones de azúcar desde México.

Los productores estadounidenses afirman que el mercado se ha visto afectado por la entrada de azúcar subsidiada de México, que genera una competencia desleal.

Sin embargo, los fabricantes de productos alimenticios, en particular golosinas, en Estados Unidos han salido a defender la azúcar hecha en México. 

Estas empresas, que utilizan el edulcorante como parte esencial de sus productos, afirman que el mercado azucarero estadounidense se encuentra en problemas por las medidas de control de oferta que ejerce el gobierno.

Bajo este argumento, en vez de castigar a los productores mexicanos, se debería implementar una reforma a la industria norteamericana.

La azúcar de México es la única que se encuentra fuera de la regulación especial norteamericana gracias a los beneficios incluidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), lo que complica más la situación.

En medio del debate existe un hecho aceptado por todas las partes, la industria azucarera en Estados Unidos está pasando por problemas. 

¿Quién es el culpable?, ¿los supuestos subsidios que otorga el gobierno mexicano o el anticuado programa azucarero norteamericano?

Problemas de subsidios

De acuerdo con la Coalición de Azúcar Americana, la inundación del mercado estadounidense con azúcar subsidiada de México colapsó el mercado el año pasado a niveles insostenibles.

Esta organización afirma que los productores mexicanos no tienen la capacidad para competir con los de Estados Unidos y que muchos dependen de la ayuda del gobierno para sobrevivir.

Conforme a lo estipulado en el TLCAN, México tiene la facilidad de vender toda la azúcar que quiera sin pagar aranceles. 

Sin embargo, si los productores mexicanos ofrecen un menor precio porque cuentan con subsidios (por ejemplo, la exención de algún impuesto a la producción), entonces se considera como competencia desleal y se imponen cargas económicas adicionales.

Durante el último año las importaciones de azúcar de México se han más que duplicado, lo que presiona los precios a su nivel más bajo de los últimos diez años.

Esto ha tenido como consecuencia que otros productores extranjeros se retiren del mercado estadounidense y que los productores locales reduzcan sus precios a niveles poco rentables. 

Asimismo, para compensar el desbalance, el Departamento de Agricultura se ha visto forzado a intervenir mediante la compra de más de un millón de toneladas de azúcar, que costaron alrededor de 250 millones de dólares.

La única manera de salvar el mercado, afirman los azucareros, es imponiendo una medida de antidumping a las importaciones mexicanas. 

Esto significaría que cualquiera que quisiera comprar azúcar mexicana en Estados Unidos deberá pagar un valor adicional en impuestos para nivelar la competencia que se vio afectada por los subsidios.

El impacto negativo ha repercutido incluso en los consumidores de alimentos con altos contenidos de azúcar y en las arcas gubernamentales, que se han visto forzadas a comprar el excedente importado.

La decisión sobre si se aplican o no medidas antidumping a las importaciones mexicanas recae sobre el Departamento de Comercio, que ya inició la investigación necesaria.

Necesidad de reformas

No todos en Estados Unidos están en contra de la azúcar mexicana. 

Un gran grupo de fabricantes de alimentos afirma que el problema de la industria se deriva de las políticas gubernamentales que controlan el mercado.

Bajo el esquema actual, las autoridades determinan las cantidades de azúcar que pueden ser producidas e importadas con la finalidad de controlar el precio. 

La única excepción a la regla es la azúcar mexicana que goza de los beneficios del TLCAN, por lo que no se le puede imponer alguna restricción.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Confiteros, no existe ningún otro producto del campo al que el gobierno establezca cuánto se puede llegar a vender. 

Este tipo de medidas solo beneficia a algunos grandes productores y termina por afectar directamente a los consumidores.

Esta organización, que representa a 69 empresas entre las que destacan Ferrero, Mars Chocolate y Canels, afirma que la actual política azucarera de Estados Unidos tuvo un costo para los contribuyentes de ese país de 300 millones de dólares el año pasado. 

Esto se traduce en más de 10 mil trabajos perdidos en la manufactura de alimentos.

Aplicar medidas de antidumping en este caso va en contra del espíritu de cooperación económica que mantienen los dos países desde hace años y que se ha visto impulsado por el TLCAN.

No es la primera vez que este tipo de críticas se han realizado en Estados Unidos. Durante años, varias organizaciones han protestado en contra de las políticas actuales que emplea el gobierno federal en relación con la restricción de venta de azúcar.

Estas voces reclaman que se realice una reforma para liberar el mercado y han salido en defensa de las importaciones de azúcar mexicana.

Los productores mexicanos afirman que no son los responsables de la caída del precio del azúcar y que, contrario a lo que se dice, esta industria continúa siendo rentable. 

Los últimos tres años han representado uno de los periodos más rentables para comercializar azúcar en Estados Unidos.

 

Alejandro Dabdoub. Reporte Índigo. Martes 29 de abril de 2014.