Observaciones de la OMS respecto a una posible nueva recomendación de consumo de azúcar

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42-16679775Un 5% de la ingesta calórica total equivale a unos 25 gramos (aproximadamente 6 cucharadas de café) de azúcar al día para un adulto con un índice de masa corporal normal.

Mientras el cabildeo llega una conclusión unificada que signifique una posible nueva recomendación de ingesta diaria de azúcar por parte de la OMS a los países, vale la pena cuestionarse: ¿en verdad sólo un ingrediente, un nutriente (en este caso el azúcar) es el causante del terrible problema, casi pandemia del sobrepeso y obesidad?.

Un enfoque cuantitativo liderado por Radu Racotta del Instituto Politécnico Nacional de México (uno de los países con más índices de tasas de obesidad y sobrepeso en el mundo y el número 1 en obesidad infantil a nivel mundial), apunta que en el fenómeno del balance energético positivo (término que se aplica al efecto de ganar peso, lo que se traduce en sobrepeso y obesidad) tienen que ver desde la actividad física (o la ausencia de ésta), factores sexogénericos, genéticos e incluso la temperatura geográfica: “Cualquier ser vivo representa un sistema en estado estable, a través del cual fluye materia.

Si se considera al organismo como una “caja negra”, este flujo se verá globalmente como la relación entre las entradas y las salidas de materia, donde los respectivos componentes que salen podrán o no ser iguales a los que entraron.

El gasto energético por unidad de peso corporal es inversamente proporcional al peso total y para el mismo peso depende de varios factores como crecimiento, actividad, temperatura ambiente, alimentación, factores genéticos. El balance energético representa la relación entre la cantidad de energía obtenida mediante la digestión y absorción de carbohidratos (CHO), lípidos (LIP) y proteínas (PRO) en cierto tiempo (días, semanas) y la energía gastada en el mismo intervalo.

Para el ser humano la proporción relativa de energía suministrada por las tres fuentes varía importantemente. Un balance positivo (aumento de peso) indicará mayor entrada que gasto y viceversa para un balance negativo”.

Lo anterior resalta que un aumento de peso no necesariamente está relacionado con la ingesta de un solo ingrediente y que muy probablemente, cada región geográfica posea características singulares a su población que requieran de una atención basadas en antecedentes específicos y sociológicos propios de la región para con ello realizar una estrategia específica.

Bajo esta perspectiva, valdría la pena resaltar que incluso un mismo país, pongamos como ejemplo México, posee múltiples variedades geográficas con climas y costumbres distintos que determinan múltiples formas de comportamiento alimenticio y de actividad física.

Incluso en términos de épocas recientes, el Norte de México (frontera con Estados Unidos) ha sufrido un gran impacto en cuanto a la actividad al aire libre debido a la fuerte inseguridad generada por el enfrentamiento entre cárteles y fuerzas mexicanas bajo el contexto de las guerras contra las drogas.

Pero volviendo a la preocupación de la OMS respecto al azúcar: un reporte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFIC por sus siglas en inglés) subraya el hecho que en principio, no hay distinción “más saludable” entre los azúcares provenientes de origen natural y los denominado añadidos: “Los azúcares en sí son los mismos. En ocasiones se diferencia entre azúcares “naturales” y “añadidos”.

Pese a que es posible que estos términos se asocien con que sean “más sanos” o “menos sanos”, respectivamente, es incorrecto clasificar los azúcares de este modo.

Esto es porque, los azúcares añadidos se extraen o se producen a partir de fuentes naturales; por ejemplo, la glucosa y la fructosa se obtienen de la miel, las frutas o algunas verduras, la lactosa de la leche y los productos lácteos, y la sacarosa 
de la fruta, el azúcar de caña y la remolacha azucarera.

Los jarabes de glucosa-fructosa se derivan del almidón de maíz, mientras que el azúcar de mesa se produce por la cristalización de los jarabes de la caña de azúcar o la remolacha azucarera. Por lo tanto, cada azúcar (monosacárido o disacárido) —ya se encuentre de forma natural en una pieza de fruta o se haya añadido a un pastel o galleta— sigue siendo estructuralmente el mismo” (basados en el estudio de Hess, J., et al. (2012). “The confusing world of dietary sugars: definitions, intakes, food sources and international dietary recommendations”).

Si cruzamos la postulación anterior expuesta por la EFIC con la propuesta que en estos mismos momentos está cabildeando la OMS en cuanto a reducir la ingesta de azúcar en su acepción generalizada, se entendería entonces que tendríamos que reducir también el consumo de frutas con todo y su valor nutritivo con tal de no rebasar los 25 gramos al día sugeridos por la Organización Mundial de la Salud.

¿Cómo resolver tal dilema en temporadas invernales cuándo las mismas oficinas de salud de cada gobierno recomiendan la ingesta de muchas verduras pero sobretodo frutas con altas concentraciones de vitamina C pero que al mismo tiempo rebasarían la recomendación de 25 gramos de azúcar diarias? Y eso es un solo ejemplo.

La misma EFIC añade: “Dado que el sobrepeso y la obesidad son estados complejos, es improbable que un sólo alimento o grupo de alimentos constituya la causa principal de la obesidad. Una reciente revisión sistemática mostraba que la ingesta de azúcares estaba asociada con el incremento del peso corporal, un efecto que se explica totalmente por la diferencia en la ingesta de energía asociada con el azúcar. Dado que todos los carbohidratos digeribles contienen 4 kcal/g, sustituir el azúcar (gramo por gramo) por almidón no reduciría la ingesta de energía.” (a partir de un estudio de Te Morenga, L., et al. (2013). “Dietary sugars and body weight: systematic review and meta-analyses of randomised controlled trials and cohort studies”).

Con la evidencia anteriormente mencionada: ¿la propuesta de la OMS de reducir la ingesta diaria es la única medida efectiva para reducir el problema del sobrepeso y obesidad?

Redacción. Radio MonteCarlo. Martes 25 de noviembre de 2014.