• 3 diciembre, 2020 2:11 PM

Editorial: El año que se fue para la industria azucarera

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No podemos negar que fue un buen año para la agroindustria de la caña de azúcar. Lo bueno: precio aceptable para la caña, precios del azúcar superiores al los del ciclo pasado, se licitaron 7 ingenios

Que, como se sabe, fueron adquiridos por Beta San Miguel (3), Zucarmex (2), Grupo Porres (1) y Plaza (1). Digamos que en este sentido hay una especie de transición hacia una nueva configuración cuyos resultados se verán a lo largo de 2016.

Lo complicado, por no decir insuficiente, fue sin duda la llegada de un nuevo marco de referencia para la relación comercial entre México y Estados Unidos, que como solución a la controversia iniciada por productores y empresarios refinadores norteamericanos contra las exportaciones de azúcar mexicana (se acusó de dumping y por subvencionar a industriales y productores) tuvieron en vilo esa opción para el desfogue de los excedentes del enduzante nacional.

Sin duda el haber alcanzado acuerdos que permitieron la continuidad de las exportaciones, fue un triunfo para la parte norteamericana porque lograron establecer control sobre los volúmenes a importar y sobre los precios de venta. El TLCAN permitía que México pudiera exportar todos los excedentes a cambio de que los productores de jarabe de maíz de alta fructosa pudieran seguir manteniendo una cuota de mercado de edulcorantes de alrededor del 20-22%. Con el acuerdo, México entrará en una espiral de contención que dependerá de las necesidades de un mercado que un incluye una cuota para los productores locales, una cuota de importación del mercado mundial y una cuota para el azúcar mexicana.

El reto para los productores e industriales es diversificar el uso industrial de la caña, con el fin de reducir los excedentes azucareros, quitar presión al mercado local, disminuir la dependencia del mercado de EUA, y desarrollar nuevos mercados para nuevos productos.

Este será el reto para el 2016 y años por venir. El camino debe ser garantizar la sustentabilidad una vez que el TLCAN dejó de servir de marco para la relación comercial de los edulcorantes entre ambas naciones.

El reto para el 2016 en adelante será aprovechar el nuevo marco comercial del trans pacific partnership (TPP) y enfocarse en la búsqueda de oportunidades y alianzas más allá del acotado y limitado TLCAN, diluido por los acuerdos que no dan por el momento certeza ni futuro para la industria de la caña tal como está en estos momentos.

Redacción. Área de Análisis de Zafranet Comunicaciones. Lunes 28 de diciembre de 2015.