Editorial: Multan a ingenios azucareros con 88.8 millones de pesos pero ganan más de 500.

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El mercado de edulcorantes calóricos del país, azúcar de caña y jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) sumados es de aproximadamente de 6 millones de toneladas anuales, cifra equivalente a la producción de azúcar que México realiza anualmente.

Si nuestro país no estuviera abierto a las importaciones de JMAF de Estados Unidos (EUA) que ascienden a un promedio de un millón de toneladas anuales, no tuviera la necesidad de exportar a EUA y/o al mercado mundial entre 1 y 1.5 millones de toneladas de azúcar cada año, con toda la problemática que esto representa. Aunque habría que asumir que si no hubiera esta válvula de escape, los precios locales serían muy difíciles de controlar.

Pero la realidad es esa, lidiar con un mercado que absorbe 1.5 millones de toneladas de JMAF (500 mil que se producen ya en el país), básicamente para las empresas refresqueras como Coca-Cola y Pepsi-Cola y 4.5 millones de toneladas de azúcar de caña para el consumo aparente nacional de las cuales las refresqueras absorben sustancialmente menos de un millón de toneladas anuales.  Es decir, el refresco que se bebe aquí, contiene más JMAF que azúcar de caña.

Todo esto viene a cuento por la ridícula penalización que la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE)  impuso a varios grupos azucareros y a personas físicas por la manipulación (prácticas monopólicas) de precios durante el año de 2013, lo que permitió que esos grupos y algunos más pudieran haber obtenido ganancias extraordinarias de entre 500 y 1,000 millones de pesos. Es decir que la multa les salió barata.

Sin embargo no fue el único año en que se pusieron de acuerdo para fijar precios. ¿Han oído hablar del ocultamiento y la dosificación? En algún momento en esos años entre 2010-2011 y 2012, el gobierno mexicano se vio presionado para otorgar cupos de importación para contrarrestar el alza artificial de precios orquestada por los ingenios (apoyados por los productores cañeros que se benefician de un más alto precio del azúcar) y desde luego coordinada y orquestada por la Cámara Nacional de la Industria Azucarera y Alcoholera (CNIAA).

Pero ahora, en 2016, la cuestión sigue siendo anormal. El gobierno permitió que en entre 2015 y 2016 dos grupos azucareros, Zucarmex y Beta San Miguel controlaran alrededor del 35% de la producción nacional de azúcar mediante la adquisición de la mayor parte de los ingenios en manos del FEESA, por lo que el mercado nacional no está exento de prácticas discriminatorias y/o depredatorias de precios en contra de otros productores y de los consumidores industriales y familias.

Nuestra preocupación se enfoca en impulsar un agroindustria sustentable, diversificada, que promueva el desarrollo sustentable de la zonas de influencia de cada uno de los ingenios del país. Ante la evidencia de que la sustentabilidad y el respeto al medio ambiente está lejos de hacerse realidad, y que la diversificación está sólo escrita en papel celofán y que finalmente, el consumidor nacional se verá afectado por prácticas antieconómicas de precios, no nos queda más que alertarlo y proponer una discusión abierta ante esta realidad compleja y preocupante.

Área de Análisis de Zafranet Comunicaciones. Jueves 23 de junio de 2016.