Para el azúcar ya estamos en el peor escenario: Ya no hay TLC. ¿Qué nos espera en 2017?

El peor escenario para México sería la posible renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) que para caso práctico, en lo referente al azúcar dejó de funcionar a parir del diciembre de 2014.

Es decir, el TLC dejó de ser el marco de referencia comercial para el azúcar entre México y Estados Unidos, por la simple y sencilla razón de que en los acuerdos de suspensión firmados a finales de 2014, México se obliga a recibir una cuota de exportación de acuerdo a las necesidades del mercado norteamericano, así como la fijación de precios mínimos de exportación, entre otros puntos relevantes.

Sin embargo, ese acuerdo no fue suficiente para los productores norteamericanos dado que entre los puntos acordados, México tenía el derecho de exportar hasta el 55% de esa cuota en azúcar refinado, y el resto en estándar. Pero ahora, a lo largo de 2016, el gobierno norteamericano a solicitud de los refinadores de ese país, presionan para que ese 55% quede en un máximo del 20% y el resto sea azúcar crudo, ni siquiera azúcar estándar que por lo menos tiene un premio sobre el crudo.

Parece que 2017 podría ser el año donde finalmente la agroindustria azucarera mexicana aceptará el empezar a producir crudos para el mercado norteamericano y el mercado mundial. Eso sí, el costo de producción sería menor junto con el precio de venta y el principal problema será que la caña se pagaría a un menor precio por esa producción de crudos.

Vamos por partes

Lo relevante del anciano 2016: tuvimos la segunda mejor zafra de la historia, un récord en el precio del azúcar a nivel nacional y el más suculento precio de la caña y suponemos, buenas utilidades para las empresas azucareras.

Lo malo, el aumento en costos por la devaluación, incremento en los inventarios, multa de Cofemer por prácticas monopólicas en el mercado nacional, escasos y/o nulos avances en cuanto a sustentabilidad de la agroindustria.

Enfrentamos el 2017 con una agroindustria 100% en manos privadas. Con dos grandes grupos azucareros que dan cuenta, entre ambos, de más de 2 millones de t. al año, una industria que poco a poco se va monopolizando y quedará sin duda en pocas manos.

Una agroindustria que no avanza en el mercado local y que mantiene un oneroso superávit de cuando menos 1.5 millones de toneladas al año y que en los últimos dos años ha enfrentado una controversia con su principal cliente, Estados Unidos, que la acusa de vender a precios dumping de exportación y de recibir o de haber recibido subsidios por parte del Gobierno mexicano.

Digamos que el 2016 fue benigno por los altos precios que se pagaron por el azúcar, pero no sabemos si va a recibir otra reprimenda de la Cofemer.

El estira y afloja en al relación con EUA

El mercado norteamericano ha ido cambiando rápidamente. El USDA asigna cuotas de venta para los refinadores y cuotas de importación tanto para el mercado mundial como para México. Desde hace unos cuantos años, los productores norteamericanos han venido reclamando mayor cuota de mercado, lo que significa una mayor cosecha de remolacha y una mayor producción de caña de azúcar. Así, la producción de azúcar en EUA va a alcanzar cifras récord en durante la zafra 2016/17, un estimado según el USDA por arriba de 8.15 millones de toneladas valor tal cual, desde 7.85 de la zafra pasada, que dicho sea de paso, ya era un récord de producción de todos los tiempos.

De esta forma, al aumentar la producción local, EUA requerirá menos azúcar de importación. Y México quedó arrinconado porque la obligación primera de EUA es con la cuota de la OMC para la importación de crudos y después, lo que sobre, se le otorga a México.

En todos los tonos EUA no quiere refinados, quiere crudos. Y México no los produce pero, si quiere mantener esa disminuida tajada, se verá obligado a fabricarlos.

Sin embargo hay una ventana de oportunidad que se puede ir abriendo poco a poco: El mercado industrial de Norteamérica le va dando la espalda paulatinamente al azúcar proveniente de semillas genéticamente modificadas, por lo que la oportunidad para el azúcar refinada de caña puede revertirse en un futuro todavía imprevisible.

El factor #Trump puede no ser tan relevante, a menos que México ponga sobre la mesa el asunto del jarabe de maíz de alta fructosa. Las importaciones de este producto se han mantenido en un rango de entre 900 mil y un millón de toneladas al año, valor seco, equivalente a la cuota de exportación que el USDA ha asignado a México.

Si se va a negociar el TLC, habría oportunidad para México de imponer sanciones al jarabe de maíz importado y producido con maíz GMO y subsidiado, con lo cual se podría solucionar una gran parte de los excedentes de azúcar aunque, el enemigo principal está en casa, las embotelladoras, que se manejan con dos caras, la de refresqueros y la de azucareros.

Finalmente, el escenario de déficit mundial de azúcar puede augurar mejores precios para el azúcar en la medida que los inventarios mundiales vayan desapareciendo. Pero el problema principal es la fortaleza del dólar y desde luego la incertidumbre que se mantendrá sobre la economía mundial durante, por lo menos, el primer semestre del 2017, en la medida que se vaya aclarando la postura del nuevo gobierno norteamericano y sus repercusiones tanto internas en su país como globales incluyendo México.

Redacción. Área de Análisis de Zafranet Comunicaciones. Viernes 16 de diciembre de 2016.