Editorial: México llega tarde si quiere imponer aranceles a importación de fructosa

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Aunque no parece haber nada oficial todavía, el presidente de la Cámara Nacional de las industrias Azucarera y Alcoholera de México (CNIAA), dijo en conferencia de prensa que había solicitado a la Secretaría de Economía imponer aranceles al jarabe de maíz de alta fructosa importado de Estados Unidos por dumping de precios.

Además comentó que hay investigaciones al respecto, tanto las que ha efectuado la propia secretaría como por parte de la Cámara.

Independientemente si ya van demasiado tarde o no, estos procesos toman su tiempo. Mientras tanto lo que sí está en curso es que estamos a escasos ocho días hábiles para que el secretario de comercio y/o el representante comercial de Estados Unidos emitan una resolución respecto a la imposición de aranceles compensatorios al azúcar de exportación mexicana, en caso de no alcanzar un nuevo acuerdo.

Todo parece indicar que el “nuevo acuerdo” se firmaría sobre la base de que México exportará hasta el 70% de azúcar “cruda” y el restante 30% podría ser azúcar refinada, que para las normas estadounidenses, incluso el azúcar estándar califica como tal.

Es decir, que sin demasiado margen de maniobra, los negociadores mexicanos si “entran de rodillas” a esas negociaciones aunque lo niegue el secretario Guajardo. Porque simple y sencillamente no hay cómo forzar a la contraparte, aunque hayan dicho en diversas ocasiones que se aplicarían medidas “espejo” en caso de que Estados Unidos aplicara aranceles al azúcar.

El tema del jarabe de maíz es sensible para los productores norteamericanos. Es un producto elaborado con base en el maíz del cual la Unión Americana es el principal productor mundial, es excedentario, se exporta a multitud de países incluyendo a México y se sabe que es subsidiado debido a los precios a los que hay que mantener esta materia prima esencial para diversas industrias alimentarias, alcoholeras y pecuarias.

En pocas palabras, tanto el maíz como el propio jarabe de maíz vienen arrastrando subsidios y al final se traduce en una práctica comercial desleal que afecta a productores de países que importan estos productos. En el caso de México a los productores de caña de azúcar, y de paso a los de maíz.

Sin embargo, esta solicitud de investigación por dumping por parte de la Cámara Azucarera podría ser como un ladrido a la distancia, varios grupos embotelladores que son importadores del jarabe también son azucareros, y como empresas que buscan una rentabilidad mayor para sus inversiones y una utilidad para sus socios, no estarían de acuerdo en que al jarabe importado se le impongan aranceles porque les pegaría directamente a sus utilidades. Aquí hay un conflicto de intereses.

Porque dicho sea de paso, el precio del azúcar mexicana está por las nubes, y parece no tener limite en este momento. El limite o techo se encontraría en el supuesto de que se impongan aranceles a las exportaciones y sea totalmente inviable acceder al mercado norteamericano. En ese caso, y ante la imposibilidad en el corto y mediano plazo de aplicar alguna sanción al jarabe de maíz, entones los excedentes de azúcar tendrían que derivarse a otros mercados con las pérdidas consecuentes y/o a pasar a formar parte de los inventarios nacionales. Este escenario es del todo factible, con una caída dramática en el precio del endulzante.

Redacción. Área de Análisis de Zaframet Comunicaciones. Miércoles 24 de mayo de 2017.