Editorial: Grandes retos para el 2018.

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¡Adiós 2017! Fue un año de buenas ganancias para productores e ingenios. Los altos precios del azúcar en los diferentes mercados de país permitieron un ingreso récord para los cañeros.

El reto, sin embargo, seguirá siendo mejorar la calidad de la caña, los rendimientos por hectárea, reducir los costos de producción e incluir a la sustentabilidad como una variable importante. Para los ingenios la tarea seguirá vigente: Invertir en actualización de las fábricas, en tecnología, en diversificación y nuevamente, en sustentabilidad.

El 2018 augura dificultades en varios sentidos. Se prevé que la relación comercial con Estados Unidos se mantenga mediante “Acuerdos”, que no son otra cosa que dictados e instrucciones de lo que requieren nuestros vecinos: azúcar “cruda” para refinarla y evitar que ingrese directamente a los mercados de consumo, precios mínimos para lo mismo, que impidan llegar directamente a los mercados de consumo, embarques a granel en fechas determinadas, todo esto y más requerirá adaptar la operación de algunos de los ingenios del país para cumplir estos requerimientos, producir al menos 850-900 mil de toneladas de crudos en factorías cercanas a los puertos.

La logística implica también que esos ingenios designados para producir los crudos deberán negociar precios de intercambio con aquellos grupos que no puedan o no quieran producir crudos, que nos les sea rentable, para pagar la exportación que harán otros por cuenta de ellos.

Pensamos sobre todo en aquellos ingenios productores de refinos.

Hemos hablado de diversificar el uso de la caña. La producción de alcoholes no ha sido redituable para aquellos ingenios que poseen plantas destiladoras porque hay un mercado “descontrolado”, con precios inviables, y mucho menos para invertir en plantas alcoholeras para producir deshidratados para un mercado todavía inexistente.

Aquí hay un grave problema de política pública, no hay un “mandato”, una ley que sustente la creación de un mercado de etanol carburante que obligue a mezclarlo en un porcentaje determinado con la gasolina. No es suficiente el que haya una norma oficial, que por cierto ha sido atacada por intereses de varios tipos.

Pemex está lejos de adquirir etanol carburante, no posee la infraestructura para tal efecto, ni está interesado en adaptar sus fórmulas para incluir un porcentaje de etanol y desplazar un porcentaje del metil terbutil éter (MTBE) que ya no se usa en Estados Unidos por los riesgos que implica para la salud.

Otro problema que impide la diversificación es el tema de los impuestos. El gobierno quiere una parte del pastel vía la aplicación de IEPS como lo hace con la gasolina. Viendo esto de atrás hacia adelante, hace algunos años Pemex aplicó una fórmula de precios para la adquisición de etanol que no permitía o más bien que impide que sea negocio para los inversionistas locales, digamos en primera instancia se pensaba en los ingenios azucareros.

El precio fijado por Pemex partía de un precio LAB en Houston, Texas, más los gastos de internación al país más el flete a las diferentes terminales de almacenamiento de Pemex. El problema es que ese precio se refiere a un producto, el etanol carburante, elaborado con un maíz subsidiado, lo cual no tiene nada que ver con la producción de etanol base caña de azúcar y mucho menos si a esa caña se le calcula un precio sobre la base de la fórmula que se aplica para la producción de azúcar.

Abordamos en este comentario el tema del etanol porque estamos seguros que puede ser una salida para los excedentes de caña que en lugar de convertirse en azúcar granulada sean utilizados en la producción de etanol y evitarnos en gran medida los conflictos en el gobierno norteamericano y los productores azucareros recelosos de aquél mismo lado.

Finalmente, deseamos a todos nuestros amigos de Zafranet un venturoso 2018, nosotros por nuestro lado tenemos ya el firme propósito de organizar un nuevo Congreso Zafranet en donde se tratarán temas que nos importan, entre otros: el futuro incierto ante un TLCAN renegociado, un mercado de edulcorantes complejo, una agroindustria de la caña de azúcar con rezagos, en sustentabilidad y en diversificación y finalmente un entorno electoral de difícil pronóstico que podría transformar el rumbo económico, político y social del país.

¡Feliz 2018!