Inflación del 2017 de 6.77%, la más alta desde el 2000

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La inflación registró una variación de 6.77% al cierre del 2017, con lo que alcanzó el mayor nivel en 17 años y se rompió la tendencia de ocho años fluctuando dentro del rango de 2 a 4 por ciento.

Este registro responde a una presión alcista que en diciembre completó 18 meses consecutivos, donde el principal motor ha estado en los precios regulados y el impacto de la depreciación cambiaria en energéticos como la gasolina y el gas LP, consignaron analistas de Goldman Sachs y Bank of America Merrill Lynch (BofA-ML).

La información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la entidad responsable de medir y divulgar la inflación, muestra que sólo en diciembre, los precios generales se incrementaron 0.59% respecto de los observados en noviembre.

Esta variación resultó principalmente de la presión ejercida por precios del jitomate, transporte aéreo, gasolina de bajo octanaje y el gas doméstico, entre otros productos, que no pudo ser compensada por la caída de precios de la cebolla, el aguacate, chile serrano, papa y otros tubérculos, el del tomate verde, pollo y pepino.

Al comparar la variación de los precios generales de diciembre con la del mismo mes de años anteriores, resulta la más alta desde el 2011, cuando se anotó una fluctuación mensual de 0.82 por ciento.

POR LAS NUBES, PRECIOS ADMINISTRADOS

Por componentes, se puede identificar que los precios que detonaron el incremento de diciembre fueron dirigidos por los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, con una variación de 14.44% anual, seguida por los agropecuarios, que alcanzaron una fluctuación de 9.75% también a 12 meses.

En este rubro destaca el alza anual del precio de energéticos, en 17.69% y el de tarifas autorizadas por el gobierno, que se incrementaron en 8.36% en el transcurso del 2017.

Al respecto, el economista para México y Canadá de BofA-ML, Carlos Capistrán, explica que la combinación de los precios de gasolina y gas LP ejerció una especial presión explicada por los problemas específicos por oferta de México, pues se importan de Estados Unidos, lo que significa que también les afectó la depreciación cambiaria.

Al revisar la información del Inegi desagregada en los precios de energéticos, y organizarla desde el que más se incrementó al que registró la menor variación en el año, el líder absoluto resulta el precio del gas doméstico LP, que aumentó 44.06 por ciento.

Le sigue la gasolina de alto octanaje, es decir la Premium, con un aumento de 22.62% en su precio respecto al observado en el 2016. Luego, el de la gasolina de bajo octanaje, la Magna, cuyo precio registró un incremento anual de 17.46 por ciento.

MERCANCÍAS Y SERVICIOS SUAVIZAN TENDENCIA

Además de estas presiones, la información del Inegi muestra que en el transcurso del año pasado, la inflación subyacente quedó por arriba de la meta puntual y el límite superior permisible por el Banco de México, en 4.87 por ciento.

La subyacente es uno de los indicadores determinantes para las decisiones monetarias del Banco de México por evidenciar la tendencia menos contaminada de la inflación, descontando los efectos estacionales en los precios.

Se ha convertido en un termómetro del impacto de la depreciación cambiaria, el llamado pass through sobre los precios generales, específicamente en el rubro de mercancías, señaló aparte Guillermo Aboumrad, director de Estrategias de Mercados en Finamex Casa de Bolsa.

Al revisar el comportamiento de la inflación subyacente, se identifica volatilidad por tercer mes consecutivo, pues hay una ligera moderación respecto del dato anual de noviembre, que fue 4.9%, pero sigue por arriba del dato arrojado en septiembre, que fue 4.8 por ciento.

En los componentes de la subyacente, se encuentran los precios de mercancías, que registraron una variación anual de 6.17%, que evidencia una ligera desaceleración respecto del dato anual anterior.

La inflación subyacente traía una tendencia alcista de 19 meses previo a la interrupción de octubre.

EL AÑO DEL PASS THROUGH

Marco Oviedo, jefe de Research para América Latina en Barclays, explicó que hay ciertos precios específicos que permiten identificar el pass through del tipo de cambio.

Las tarifas de transporte aéreo y los paquetes turísticos son muestra de ello, pues según el estratega, tanto las aerolíneas como las agencias de viaje y servicios turísticos están transfiriendo directamente la presión cambiaria a sus precios.

Así, se entiende que, en diciembre, el precio del transporte aéreo completó un incremento anual de 22.69%; mientras los servicios turísticos en paquete completaron el tercer mayor incremento, esta vez de 7.43% anual.

El director del Departamento de Investigación Económica en el think tank SAVER, Luis Pérez Lezama, agrega que estas empresas suelen incorporar en sus precios las expectativas económicas, así que se puede observar que ven un dólar más presionado.

De El Economista. Miércoles 10 de enero de 2018.