Editorial: Goles en contra de México. Aranceles equivalen a un tiro desviado

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5-0. Menos mal, ganó Rusia. Por acá nos va goleando el gobierno de Donald Trump. Por este lado seguimos actuando de manera tibia para que no se moleste.

Para que no nos aviente en la cara el TLCAN. No se sabe si hubo algún tipo de consenso entre gobierno y representantes sectoriales en México, estén o no en el “cuarto de junto”, asesorando y/o haciendo lobbismo a su favor acerca de la decisión de imponer aranceles a productos que se importan de Estados Unidos, en reciprocidad por los aranceles impuestos al acero y al aluminio que se exporta a ese país.

La reciprocidad en temas de comercio, implica responder de una manera fuerte pero justa. No dándole la vuela al conflicto. Es un hecho que hay temas torales en la relación que pueden impactar más que la lista de productos que se dio a conocer por la secretaría de Economía a cargo de Ildefonso Guajardo.

La pregunta está dirigida a si esa reciprocidad, si esos productos elegidos de manera “quirúrgica” como dijeron voceros de la Secretaría, realmente van a impactar o mejor dicho, van a provocar algún “dolor” o impactar en el  “blanco”, en la línea de flotación de las bases de apoyo electoral del presidente Trump que trascienda justamente hasta la Casa Blanca y que no provoquen grandes daños a la industria, a productores y a la economía mexicana en general. Que no se nos regrese como bumerang.

Porque recientemente se ha conformado un frente amplio de apoyo que pide al secretario Guajardo que imponga aranceles al jarabe de maíz de alta fructosa que se importa de Estados Unidos y que es utilizado sobre todo por las embotelladoras de Coca-Cola, de Pepsi-Cola y algunas otras industrias de lácteos de origen nacional. Es decir, ese sustituto del azúcar de caña es producido por uno de los sectores productivos que más peso tienen en la política y la economía norteamericana como son los productores de maíz amarillo. Tienen tanto peso como los lobbistas del petróleo, la banca y la bolsa, la industria automotriz, la tecnología y las farmacéuticas.

Estados Unidos es el principal productor mundial de maíz amarillo. La importancia del cultivo se basa en sus usos múltiples en la alimentación humana, el forraje por excelencia para la alimentación animal y la industria, miles de productos, para la producción por ejemplo del jarabe de maíz de alta fructosa y el etanol carburante para su mezcla como oxigenante con la gasolina.

Y más:

(El maíz) “no solo es utilizado en la industria alimentaria, forrajes y energía, el maíz es también aprovechado por otros sectores como la industria textil, química, farmacéutica, el aceite se utiliza para la fabricación de pinturas, barnices, jabones, municiones, anticorrosivos, sustitutos del hule, aceites solubles, sustancias químicas y otros productos textiles. El almidón de este grano se puede utilizar para la fabricación de gomas, papeles, explosivos, alcoholes, el famoso whisky bourbon de fama mundial, etc.”

 

Es importante que nuestras autoridades escuchen a los productores cañeros, industriales azucareros y empresarios participantes en este mercado, que aprovechando la coyuntura promueven que se imponga un impuesto espejo, en reciprocidad, o compensatorio, al jarabe de maíz de alta fructosa importado desde Estados Unidos (porque también se produce en México) el cual, según un estudio de la secretaría de Economía y con información aduanera, ingresa además a precio dumping, por lo que debido a su menor precio respecto al azúcar nacional, se importan aproximadamente un millón de toneladas anuales desplazando la misma cantidad de azúcar la cual, al no encontrar mercado en México, debe ser exportada a Estados Unidos con pérdidas para los participantes en la cadena productiva de la caña de azúcar.

 

Después de China, México es el segundo mayor importador de maíz amarillo de Norteamérica y de derivados del proceso de producción del etanol (DDGs) para la alimentación animal. Ese millón de toneladas de jarabe de maíz importado beneficia sobre todo a las refresqueras asentadas en México y es como una tabla de salvación para esa industria estadounidense que cada año ve reducido su mercado porque el consumidor norteamericano está dando la espalda a productos que contengan ingredientes que han sido genéticamente modificadas (GMO) como es el maíz amarillo cultivado en Estados Unidos. Ha sido todo un reto para el consumidor en ese país lograr que el etiquetado mencione si los refrescos, por ejemplo, contienen jarabe de maíz genéticamente modificado (GMO).

 

Gracias a las autoridades sanitarias mexicanas, aquí se permite que el etiquetado de productos que contienen jarabe de maíz GMO sólo digan que contiene endulzantes, el etiquetado de los productos no es transparente, impide que el consumidor tome decisiones informadas, las etiquetas supuestamente son autorizadas por especialistas pero no las descifran ni los ingenieros químicos ni en alimentos; ya sean refrescos, jugos, yogures, gelatinas, leches de sabores, dulces, etc.

 

Nada enojaría más al  presidente Trump que se impusiera aranceles compensatorios al jarabe de maíz, entre otros productos derivados del maíz. Ahí si que la reacción en cadena de esos productores, comercializadoras, industriales, esos fuertes intereses si que golpearían las puertas de la Casa Blanca, a la cámara de representantes y al senado en Washington.