Importancia del etanol y la reducción global de emisiones

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La COP25, la 25ª conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, concluyó en diciembre, dejando a su paso una clara necesidad de una mayor defensa de los beneficios del etanol y las contribuciones que su uso ampliado tiene para la reducción de las emisiones de carbono.

En 2015, los países que participaron en este evento anual asumieron compromisos determinados a nivel nacional (NDC) para frenar las emisiones de carbono, y a fines de este año, esos mismos países medirán su progreso inicial e informarán sobre ello en la COP26.

¿Qué significa eso para la industria del etanol?

Entre ahora y entonces, debemos abogar colectivamente por un mayor uso de etanol a nivel mundial como un componente de la solución de transporte con bajas emisiones de carbono, una que ofrezca a la población beneficios ambientales, de salud humana y económicos al tiempo que ofrece a la industria un papel para el comercio.

La Cumbre Mundial sobre Etanol celebrada en octubre pasado en Washington, DC, dejó en claro a todos los consumidores de energía que la diversificación energética representa una oportunidad para lograr la reducción de emisiones. En años pasados, el diálogo sobre el uso del etanol y las políticas de etanol se ha centrado en la capacidad de producir el producto a nivel nacional.

Si bien es factible para algunos países donde las dotaciones de factores son favorables y donde las políticas despegaron, la conversación se estancó en otros que quieren hacer reducciones pero carecen de materia prima nacional. Esos países dependen casi por completo de la energía importada y, sin embargo, apáticos a una matriz de energía de transporte que incluye etanol importado, simplemente porque es importado. Hay pruebas abrumadoras de la compatibilidad de las mezclas de etanol de alto nivel y la tecnología del motor, con la infraestructura actual, la movilidad del producto y diversas condiciones climáticas.

Nuestra industria debe abogar por ir más allá del punto muerto actual y el status quo de los marcos de combustibles renovables que existen en el papel en el ámbito de la implementación de la diversificación energética. Debemos encontrar una manera de superar los obstáculos y atravesar las barreras para expandir de manera sustancial y más rápida el papel del etanol en este cambio, incluso si al principio solo es incremental.

El etanol proporciona un camino para lograr las reducciones a las que se han comprometido estos países. Está disponible a nivel mundial y proporciona un camino comprobado hacia el éxito de nuestra industria: una verdadera solución de diversificación de energía.

Para 2022, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos estima que las reducciones promedio de gases de efecto invernadero (GEI) alcanzarán el 50 por ciento en todo el país.

La solución para lograr estos compromisos ya está en nuestras manos.
Tanto 2020 como 2025 serán puntos de referencia críticos sobre cómo el etanol y los defensores del medio ambiente han avanzado y elevado el papel del etanol en el diálogo climático general.

El éxito de los NDC de los socios de la COP está indisolublemente vinculado a una mayor inclusión de etanol, sus productores y sus importadores. Para llegar allí, debemos trabajar juntos como una industria unificada, desarrollar políticas comerciales inteligentes y promover los beneficios ambientales, de salud humana y económicos del etanol en relación con otras fuentes de energía.

De Ethanol Producer Magazine. Miércoles 22 de enero de 2020.