Inversionistas impulsan precio del petróleo y etanol espera captar parte de esa subida.

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Hace un mes, casi todos los inversores que conocíamos estaban de morros con el petróleo. El etanol, el biocombustible aditivo necesario para el combustible de motor de muchos países, estaba aún más olvidado por todos.

Ahora, con el súper repunte del crudo de las últimas tres semanas, la gente no puede dejar de hablar de petróleo, mientras que el etanol sigue luchando para suscitar más interés.

Desde que los precios del petróleo tocaran fondo el 28 de abril, el índice de referencia del petróleo estadounidense West Texas Intermediate ha subido en torno a un 220% hasta situarse por encima de los 32 dólares por barril durante la jornada de negociación del martes en Asia, antes de su jornada habitual de Nueva York. Los futuros del etanol comercializados en Chicago, en cambio, subieron sólo un 25% en ese período.

“Los mismos factores que afectan a la demanda de etanol están afectando a la demanda de otros biocombustibles”, decía el lunes Jack Scoville, analista agrícola del Price Futures Group en Chicago, en un blog.

“La gente está conduciendo menos debido al coronavirus y ni siquiera la reducción de la producción de crudo ha bastado para impulsar los precios a niveles rentables para los productores de biocombustibles”.

No es sorprendente que el etanol no haya subido tanto como el WTI ya que es sólo un aditivo. La lógica nos dice que la materia prima principal, en este caso el crudo, debería encabezar la subida. Y los perforadores de petróleo han hecho mucho en los últimos dos meses para encabezar el repunte, cerrando más del 60% de las plataformas petrolíferas y un número significativo pero incuantificable de pozos que colectivamente han restado 1,5 millones de barriles de la producción récord de 13,1 millones de barriles de crudo estadounidense a mediados de marzo.

Los fabricantes de etanol también han reducido la producción

Pero los productores de etanol tampoco han estado inactivos. Para utilizar el mismo campo semántico, hasta el pasado lunes, los fabricantes habían desactivado unas 130 plantas de fabricación de etanol, ya sea total o parcialmente, ya que la demanda de gasolina se mantuvo por debajo de los niveles deseados a pesar de la recuperación con respecto a los mínimos de 50 años registrados en abril.

La situación fue tan mala que casi una docena de grupos industriales —la Asociación de Combustibles Renovables, Growth Energy, la Junta Nacional de Biodiesel, la Federación Estadounidense de Departamentos Agrícolas, la Asociación Nacional de Cultivadores de Maíz, la Asociación Americana de la Soja, el Sindicato de Agricultores, la Asociación Nacional de Procesadores de Semillas Oleaginosas, la Asociación Nacional de Productores de Sorgo y Fuels America— instaron a la acción política bipartidista la semana pasada para resolver la crisis.

“La situación es grave”, decían los grupos en una carta la semana pasada a Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara del Congreso, y a Mitch McConnell, líder de la mayoría en el Senado.

La carta añadía:

“Las plantas de biocombustibles de Estados Unidos compran anualmente más de un tercio del maíz y el aceite de soja de Estados Unidos, y la pérdida de esos mercados ha lastrado los ingresos agrícolas y seguirá presionando los precios del maíz y de la soja drásticamente”.

Los futuros del maíz, una de las dos principales materias primas del etanol, han subido un 5% desde el 28 de abril, pero han bajado un 18% en lo que va de año. Los futuros del aceite de soja han aumentado alrededor de un 7% en las últimas tres semanas mientras que han perdido un 22% en el conjunto de 2020.

“Compra fuerte” para el aceite de soja y el azúcar, señal “contradictoria” para el maíz

Las Previsiones Técnicas Diarias de Investing.com han asignado al maíz una calificación contradictoria de compra/venta. Pero siguen pronosticando un elevado nivel de resistencia de 3,29 dólares frente a los 3,19 del martes, otorgándole una discreta ganancia potencial del 3%

En el caso de la soja, la calificación es de “compra fuerte”, con un nivel de resistencia elevado de 28,06 dólares frente al precio en tiempo real de 26,97 dólares que deja un margen de subida del 4%.

Los futuros del azúcar en bruto, otra fuente importante de etanol, han ofrecido una actuación relativamente mejor que la del maíz y la soja hasta ahora, subiendo un 16% en las últimas tres semanas aunque acumula pérdidas de un 19% en términos anuales. A precio del martes de 10,82 centavos por libra, las Previsiones Técnicas Diarias de Investing.com asignan al azúcar crudo una calificación de “compra fuerte”. La previsión de 11,29 centavos para el azúcar en bruto significa que la materia prima todavía tiene un margen de subida del 4%.

Los grupos de biocombustibles que escribieron a Pelosi y McConnell señalaban que el estímulo aprobado por la Administración Trump no suponía un alivio específico para las compañías de biocombustibles. La aprobación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos de utilizar fondos de la Corporación de Crédito a Productores para ayudar a la agricultura tampoco ayudaba nada a los biocombustibles, afirmaban.

Sin esa ayuda al flujo de caja, la capacidad de reapertura de plantas y la producción de etanol será menor. Eso realmente debería impulsar los fundamentales del etanol, mejorando su aumento de ganancias.

Incluso con las dificultades actuales, algunas plantas de etanol cerradas han reanudado sus operaciones. El director ejecutivo de Andersons, Pat Bowe, ha dicho que sus instalaciones de fabricación de etanol en Albion, Michigan y Dennison, Iowa, estaban de nuevo en funcionamiento. Sin embargo, la compañía prevé que estará operando a media capacidad en sus cinco plantas en el segundo trimestre. El catalizador de las reaperturas de Iowa, explicó, fue la recuperación de la demanda de conducción, evidenciado por el descenso de las reservas de gasolina de las últimas tres semanas.

“Parece que el deterioro de la demanda provocado por el COVID-19 podría haber quedado atrás (y) los productores de etanol que han sobrevivido a esta embestida podrán reactivar sus motores”, afirma Dan Flynn, que escribe el informe diario sobre etanol para Price Futures Group.

Mientras tanto, los productores de maíz —que suponen la mayor fuente de materia prima estadounidense para el etanol— se enfrentan a una batalla aún mayor contra las refinerías que producen gasolina.

Ambos lobbies están presionando a los gobernadores de los estados clave de Estados Unidos para obtener un resultado favorable de los requisitos de mezcla propuestos por la normativa sobre combustibles renovables de 2020. El nuevo código exige al menos 20.090 millones de galones de combustible renovable total al año: 15.000 millones de galones de biocombustible convencional y 5.090 millones de galones de biocombustible avanzado. El lobby del maíz está a favor de la sentencia, mientras que los refinadores están en contra de aportar tantos fluidos renovables a la industria de combustibles fósiles cada año. La orden actual para el etanol es que la gasolina es del 10%.

De Investing. Jueves 21 de mayo de 2020.

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