Trabajo infantil y topes al campo mexicano para exportar, las piedras del T-MEC.

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Esta semana debió realizarse, pero ayer se anunció que se pospuso la agenda de dictámenes para avalar leyes relativas al T-MEC; el periodo extraordinario de sesiones, la Comisión Permanente del Congreso que tratará normas laborales, el trabajo forzado e infantil, y la amenaza de estacionalidad para poder exportar productos agrícolas hacia Estados Unidos, entre otros temas se realizará dos días antes de la entrada en vigor del nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) el primero de julio.

Del total de exportaciones del sector agropecuario mexicano, que representan 37 mil millones de dólares para el país, 78 por ciento van a la región de Norteamérica, según datos de la Secretaría de Economía.

Aldo Mares, vicepresidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), señala que en el T-MEC se establece una estricta normativa en materia laboral para el sector, sobre todo porque contempla sanciones comerciales aparejadas al trabajo infantil y forzoso, “el tema de mayor riesgo en las próximas semanas”.

El representante de la CNA asegura que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, tiene una lista del campo mexicano donde el trabajo infantil puede estar detrás del cultivo de tomate, chile, pepino, caña de azúcar, café, cebolla, frijol, berenjena, tabaco y melón.

El Departamento del Trabajo de Estados Unidos en su lista bimestral reporta que los productos mencionados por el CNA están ligados con trabajo forzoso o infantil. “De acuerdo con medios, ONG y el Departamento de Estado de EU hay cientos de víctimas de trabajo forzoso para producción de chile. Muchas de esas víctimas son reclutadas por enganchadores, que mienten sobre las condiciones de trabajo, salarios, horas y calidad de vida”.

Las leyes de Estados Unidos otorgan a las aduanas poderes para detener productos e iniciar investigaciones contra empresas en caso de contar con denuncias, que pueden ser anónimas, por trabajo forzoso o infantil, aunque los criterios no son claros, lo que representa un riesgo para la exportación de estos productos, señaló Heriberto Blanco, asesor del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), durante una videoconferencia.

“El comisario de aduanas puede detener cualquier producto y los criterios que utilizaría no están claramente definidos. La responsabilidad recaería en el exportador mexicano y la cadena de suministro para demostrar que ese producto está libre de trabajo forzoso”, puntualizó Blanco.

El gobierno de EU refiere que se producen casos de trabajo forzoso tanto en plantaciones comerciales de tomate como en pequeñas granjas, y se han encontrado en estados como Baja California, Coahuila, Jalisco, San Luis Potosí y Sinaloa.

Según esos informes, los trabajadores agrícolas indígenas de las regiones empobrecidas del centro y sur de México son particularmente vulnerables al trabajo forzoso en el sector agrícola debido a los bajos niveles de educación, las barreras lingüísticas y la discriminación.

Una vez en las granjas algunos hombres y mujeres trabajan hasta 15 horas por día bajo la amenaza de despido y con salarios mínimos, acusa el documento del Departamento del Trabajo de EU.

“El tema laboral del campo es un tema sensible que nos preocupa y nos ocupa… Hemos establecido un mecanismo de interacción directa con la Secretaría del Trabajo en temas de certificación como DEALTI (Distintivo Empresa Agrícola Libre de Trabajo Infantil), de inspección y eliminación del trabajo infantil y trabajo forzoso”, comentó Bosco de la Vega, presidente del CNA.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en su más reciente indicador, publicó que 3.2 millones de niños y niñas de 5 a 17 años trabajan en actividades económicas no permitidas o en quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas.

Por lo que respecta al trabajo forzoso, que despierta las sospechas estadunidenses en productos del campo, el Global Slavery Index informó que en 2018 unas 341 mil personas hacen trabajo forzado en el país.

Sobre estos temas de discusión, el CNA dispone de un mecanismo en línea de verificación de cumplimiento y evaluación de riesgos. “El combate al trabajo forzoso, incluido el trabajo infantil obligatorio, está consagrado (…) en nuestro marco legal. No podemos darle la espalda a la obligación de proteger esto”, aseguró el director general de reglas de comercio de la Secretaría de Economía, Ricardo Aranda.

Estados Unidos prohíbe y rechazará aún con el nuevo tratado comercial de Norteaméica, cualquier importación “bajo sospecha… están en total atención de los casos que se presenten de incumplimiento”.

El otro gran riesgo para el sector agropecuario mexicano es la estacionalidad, una cláusula que quedó fuera del T-MEC pero que el representante de comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, ha prometido abordar fuera del tratado a los productores de Florida y Georgia.

La exportación a Estados Unidos de moras, fresas, uvas, pepinos, espárragos, pimientos, calabacitas y berenjenas, se encuentran en medio de la inconclusa discusión; productos cuya venta al exterior ha crecido 61 por ciento desde 2015, enfatizó la subsecretaria de Comercio Exterior, Luz María de la Mora.

“Hay un mensaje muy claro, que es un rechazo contundente y completo a este tipo de medidas que no están sustentadas en el T-MEC y creemos tampoco están sustentadas, ni se pueden justificar, en su legislación nacional”.

De Contraréplica. Martes 23 de junio de 2020.

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