• 27 noviembre, 2020 12:07 PM

Editorial: Agricultura, energía, salud y la economía serán temas de la agenda bilateral México-EUA.

¿Te gusta? Aquí nuestras redes sociales:

Varios y muy profundos cambios se anticipa se empiecen a dar en el amanecer del 2021. El 2020 terminará en la incertidumbre, con el nuevo impulso de la pandemia del Covid-19, sin vacuna y sin cura, y arrastrando por los suelos a las economías y los sistemas de salud en el mundo entero (con excepción de pocos países).

De terminar sin mayores sobresaltos la mudanza en la Casa Blanca, lo que incluye la posibilidad de que el “servicio secreto” tenga que retirar al presidente saliente y a su familia de la casa presidencial el próximo 20 de enero de 2021, quedarán a la vista los enormes daños causados por la administración Trump y las acciones para la reparación que implementará la administración Biden, tanto a nivel local como global. Y sólo entonces se empezará a retomar la apretada e intrincada agenda bilateral entre México y los Estados Unidos que va más allá de sólo los aspectos migratorios y la construcción del muro. ¿por cierto, se tirará? o ¿construirá uno la 4T?

Sin ser México la prioridad del gobierno de Biden (enturbiada la relación por el sesgo “trumpista” del presidente de México al guardarse el reconocimiento como presidente electo y sus sospechosos acuerdos de última hora con el regreso a México del general Cienfuegos, para que siga su “proceso” en México), seguramente el tema energético, medio ambiente, el control de la pandemia, la migración y la reactivación económica ocupen en principio el tiempo de ambas administraciones.

El partido demócrata apoyó aunque no unánimemente la firma del T-MEC, y no se espera que se ponga en tela de juicio ninguna de sus cláusulas, pero si se advierte que muestren especial interés en dar puntual seguimiento a temas como por ejemplo el laboral y el cambio climático. Estos dos temas son el lado flaco de la actual administración llamada “4T”.

Los sindicalistas del partido demócrata estarían interesados en observar qué tanto la nueva ley laboral liberará a los obreros y trabajadores del sindicalismo “neocharro”, o “neocharrismo,” y hasta qué punto los sueldos y salarios de los obreros mexicanos verdaderamente mejorarán los niveles de vida (por lo menos los de las empresas exportadoras e importadoras relacionadas con el T-MEC), ya sin hablar de los desempleados, los sub empleados y la enorme economía informal que crece sin parar.

Tanto la agricultura como la energía, van a ser temas de la agenda bilateral, así como la salud y la economía, no vistas como dicotomías sino como conceptos que son aparentemente opuestos pero por lo menos complementarios.

A Biden le interesan las energías renovables, por sobre las de origen fósil, aunque debemos suponer que Estados Unidos mantendrá su supremacía en la producción de petróleo y gas, pero habrá mucho énfasis en apoyar energías alternativas y la lucha contra el cambio climático, lo que seguramente hará reingresar a esa nación a los acuerdos de París.

Para los mexicanos de este lado serán buenas noticias en el futuro, porque no se espera que en el corto plazo hay cambios fundamentales en las políticas energéticas ni en el apoyo al sector agroalimentario y menos al ligado con la exportación y con la producción de agroenergía.

Los cañeros tendrán que esperar un cambio de luces para que la caña se integre a la cadena de producción de energéticos, aumentar la presencia de la cogeneración de electricidad y eliminar definitivamente el mercado de los biocombustibles. Ese es el reto.

Redacción. Área de Análisis de Zafranet. Jueves 19 de noviembre de 2020.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *