Editorial: Inicia 2019 con una crisis en la agroindustria de la caña de azúcar.

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El momento de hacer balances y reflexiones ya pasó. La pausa entre un año y otro, lo viejo y lo nuevo, concluyó con la rosca de reyes y el fin del largo puente Guadalupe-Reyes.

Parece como si el año nuevo hubiera empezado el 1 de julio, los sucesos han sido vertiginosos, López Obrador no perdió ni un segundo y prácticamente se empalmó al último tramo de gobierno de Enrique Peña Nieto. Los miembros del gabinete elegido, así como los diputados y senadores de Morena han ido corriendo detrás de su líder, tratando seguir (entender) su mensaje, de allanarle el camino que va marcando, muy adelante, muchas veces a trompicones, con errores y traspiés.

Vale la pena analizar qué nos espera este 2019 a los que compartimos la denominada Cuarta Transformación (4T) desde nuestra trinchera, desde nuestro sector que es la agroindustria de la caña de azúcar y todo lo que de ella se deriva: azúcar, alcohol y generación de energía entre otros.

Los retos.

Primero, es vital entender en dónde estará situada, en el gobierno actual, la agroindustria que más participantes tiene.  A los productores de caña, obreros, cortadores, transportistas, proveedores de productos y servicios,  habría que sumar a todas las empresas industriales y comerciales cuya materia prima es el azúcar, el alcohol o la generación de energía.

El nuevo gobierno tiene contemplado, pendiente, sentarse a discutir con los productores e industriales sobre lo que está afectando el futuro de la agroindustria: falta de sustentabilidad, diversificación, competencia desleal y sobreproducción.

El gobierno de AMLO tendrá claro que una de las salidas sería detener el flujo de importaciones de jarabe de maíz de alta fructosa proveniente de las plantas productoras de Estados Unidos y que según las investigaciones tanto de Estados Unidos como de la Secretaría de Economía, entran a México a precios dumping, con maíz subsidiado y afectan gravemente a la agroindustria del azúcar de caña.

Otro tema que es todo un reto. Hacer entender al nuevo gobierno que no toda la energía proviene de la energía fósil, petróleo, gas y carbón puesto que hay países como Brasil, Suecia, Dinamarca, Letonia, Islandia cuyo balance energético se sustenta en las energías renovables, solar, eólica, geotérmica, hidroeléctrica, biomasa, maremotriz, undimotriz, nuclear y biocombustibles.

Segundo piso de ingresos.

Partiendo de la biodiversidad de las regiones agrícolas de México, tenemos la factibilidad agroeconómica para producir de manera rentable cultivos energéticos, es decir, aquellos productos agrícolas que pueden servir de materia prima para la producción de biocombustibles: sorgo grano, sorgo dulce, caña de azúcar e higuerilla entre otros. La secretaría de agricultura lleva años estudiando y dimensionando la frontera agrícola de estos productos y estudiando la factibilidad para utilizarlos como materia prima energética.

Estados Unidos es ahora más sustentable en su consumo energético, ha disminuido sus importaciones petroleras desde el medio oriente gracias a las técnicas modernas de extracción que lo ha llevado a ser el mayor productor de petróleo y gas de la actualidad, por encima de Rusia y de los países del Golfo Pérsico.

La Unión Americana emitió un mandato de ley durante el gobierno de George Bush mediante el cual se obligaba a que toda la gasolina expendida en Estados Unidos incluyera al menos 10% de alcohol anhidro (conocido como etanol) en cual contiene menos de 2% de agua. Este mandato permitió detonar una industria y un mercado nuevo en Estados Unidos y a que la materia prima para producir el etanol fuera el maíz amarillo.

El mandato se sustentó en la necesidad de disminuir la dependencia de las importaciones de petróleo del medio oriente, así como en la obligación de disminuir los gases de efecto invernadero lanzados a la atmósfera, y en la visión estratégica de disminuir la dependencia del petróleo extranjero, aparte de apoyar al agro y detonar la producción de maíz.

México tiene la oportunidad de replicar lo mejor de la experiencia estadounidense, utilizando otros productos agrícolas energéticos que no compitan o que no pongan en riesgo la alimentación humana.

En este 2019, en mayo, tendremos la oportunidad de debatir estos temas durante el 3er Congreso Internacional Zafranet, en el que además pondremos en el centro de la discusión la profunda crisis por la que está pasando la agroindustria, tanto estructural como coyunturalmente debido a los enormes excedentes de azúcar existentes en la actualidad, tanto en México como a nivel mundial.

¡Feliz año para todos nuestros suscriptores y amigos!

Redacción. Zafranet Comunicaciones. Lunes 7 de enero de 2019.