Productores paneleros de los distritos de Sícchez, Jililí, El Sauce y Ambasal, en la provincia de Ayabaca (región Piura, Perú), están recibiendo insumos agrícolas y asistencia técnica como parte de un programa de desarrollo rural sostenible que busca mejorar la productividad y tecnificación de sus cultivos de caña de azúcar.
La iniciativa forma parte del programa “Desarrollo rural sostenible del corredor andino fronterizo con el Ecuador”, que abarca a las mencionadas localidades. El proyecto es ejecutado por la asociación civil Fomento de Investigación y Acción para el Desarrollo (FIAD) y la Universidad de Piura (UDEP), con financiamiento de la Generalitat Valenciana y la Fundación Mainel. Además, cuenta con la participación de las municipalidades distritales de Sícchez y Jililí.
En su fase piloto, el programa busca tecnificar al menos 50 hectáreas de cultivo de caña de azúcar en beneficio de 110 familias organizadas en 10 Asociaciones de Pequeños Productores Agropecuarios (Appagrop). También se propone fortalecer las capacidades productivas, organizativas y de gestión comercial de los agricultores participantes, con énfasis en la equidad educativa rural, el fortalecimiento institucional y la revalorización del rol de la mujer en el desarrollo comunal.
Las primeras acciones se enfocaron en el diagnóstico técnico de los cultivos, mediante la georreferenciación de parcelas y un análisis detallado de suelos. A partir de estos resultados, se entregó a los productores un plan de fertilización personalizado, orientado a atender las necesidades específicas de cada terreno.
De acuerdo con la Universidad De Piura, para implementar este plan, se han distribuido insumos agrícolas orgánicos como sulfato de potasio granulado, fértil orgánico y guano de las Islas. Esta medida busca mejorar significativamente el rendimiento de los cultivos, especialmente en parcelas con más de diez años de antigüedad, donde la fertilización adquiere mayor relevancia.
“Al aplicar fertilizante orgánico al cultivo, la caña de azúcar recibe una mayor cantidad de nutrientes, lo que resulta clave para su desarrollo óptimo. Dado que existen parcelas con más de 10 años de antigüedad, la fertilización adquiere una importancia aún mayor. Este proceso permite que la planta genere más y mejores macollos, lo que incrementa la producción y, en consecuencia, la rentabilidad del cultivo”, explicó el ingeniero agrónomo Jayder Ruiz, especialista a cargo del proceso de tecnificación agrícola.
Además de la asistencia técnica en el manejo del cultivo y la producción de panela, el programa contempla la implementación de un sistema de riego tecnificado en cinco hectáreas como experiencia piloto. Esta intervención busca optimizar el uso del agua, mejorar la eficiencia del riego, reducir la erosión del suelo y maximizar el aprovechamiento de los fertilizantes aplicados.Con estas acciones, se pretende no solo elevar la productividad agrícola, sino también contribuir al fortalecimiento organizativo y comercial de los productores paneleros, en el marco de un desarrollo sostenible en el corredor andino fronterizo.
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