Durante las últimas décadas, la agroindustria de la caña de azúcar en Colombia ha evolucionado mediante una transformación silenciosa, pero estratégica: la diversificación genética del cultivo. Este proceso, liderado por el Centro de Investigación de la Caña de Azúcar de Colombia (Cenicaña), ha integrado avances en mejoramiento genético, sanidad vegetal y zonificación agroecológica, permitiendo el desarrollo de variedades adaptadas a distintos ambientes y resistentes a enfermedades.
Las variedades desarrolladas por Cenicaña, identificadas con el prefijo CC (Cenicaña Colombia), han comenzado a expandirse más allá del valle del río Cauca y están siendo adoptadas en regiones tropicales y subtropicales por su desempeño favorable en diferentes condiciones climáticas.
Diversificación genética: clave para la resiliencia
La diversificación varietal es una de las principales estrategias del sector para reducir riesgos fitosanitarios y enfrentar los efectos del cambio climático. Según Cenicaña (2024), seis variedades desarrolladas por el centro ocupan actualmente el 80% del área cultivada con caña en Colombia, en contraste con el modelo anterior dominado por solo dos variedades. Este cambio ha sido posible gracias a una metodología de selección rigurosa, basada en ambientes específicos y la colaboración con ingenios y proveedores de caña.
Agricultura específica por sitio y zonificación agroecológica
El desarrollo de variedades se ha enmarcado dentro de un modelo de agricultura específica por sitio (AEPS), basado en un conocimiento detallado del suelo, la capacidad de infiltración, el régimen hídrico y el clima. A partir de la caracterización de más de 230,000 hectáreas, se han definido 156 combinaciones agroecológicas agrupadas en tres mega-ambientes: semiseco, húmedo y piedemonte (Cenicaña, 2011). Esta zonificación permite validar las variedades en condiciones representativas de producción y facilita su adopción.
Proceso de selección participativo
El esquema de desarrollo varietal se realiza en cuatro etapas. Parte de una evaluación inicial de más de 100,000 segregantes en el Estado I y culmina en pruebas regionales en el Estado IV, donde en promedio cinco variedades élite son evaluadas. En cada fase se consideran criterios como la acumulación de sacarosa, la producción de biomasa (toneladas de caña por hectárea, TCH), la resistencia genética a enfermedades como roya café, roya naranja, virus del mosaico y carbón, así como características comerciales como el porte erecto o la escasa floración. Un elemento distintivo del modelo colombiano es la selección participativa, que involucra directamente a técnicos e ingenios para garantizar la pertinencia comercial de las variedades seleccionadas.

Variedades según el tipo de ambiente
Durante 2024 se evaluaron múltiples series varietales en ensayos regionales:
- En ambientes seco-semisecos, la variedad CC 11-0132 destacó por su estabilidad y rentabilidad. Las variedades CC 11-0213 y CC 11-0129 mostraron buena adaptación a zonas agroecológicas específicas como 14H1 y 11H0. De la serie 2015, las variedades CC 15-2429 y CC 15-2597 tuvieron altos rendimientos en TCH, mientras que CC 15-2176 y CC 15-2350 sobresalieron en contenido de sacarosa.
- En ambientes húmedos, las variedades CC 13-2035 y CC 12-2120 se distinguieron por su TCH y contenido de sacarosa, respectivamente. CC 12-2120 alcanzó entre 195 y 212 t/ha en suelos de textura media y buen drenaje.
- En ambientes de piedemonte, CC 14-1325 y CC 14-1167 obtuvieron entre 110 y 115 t/ha, mientras que CC 14-1102 combinó buen rendimiento con un 13.8% de sacarosa en el jugo.
Producción sostenible sin uso de pesticidas ni fungicidas
Una de las características del agroecosistema cañero colombiano es la casi nula utilización de fungicidas e insecticidas en los cultivos comerciales. Esto ha sido posible gracias a la resistencia genética de las variedades frente a enfermedades y al éxito del programa de control biológico del barrenador del tallo (Diatraea spp.). Esta estrategia ha permitido mantener altos niveles de productividad sin afectar el equilibrio ambiental.
Adopción comercial en condiciones reales
En 2024 se cosecharon 23 ensayos semicomerciales distribuidos en más de 117 hectáreas. Estos ensayos, realizados en campos de ingenios y proveedores, han proporcionado información clave para tomar decisiones sobre adopción varietal, optimizando el portafolio de cultivos según el destino productivo: azúcar, etanol o energía.
Caso de éxito: incremento del 59% en productividad
Entre 2019 y 2020, Cenicaña acompañó la renovación varietal en 308 hectáreas pertenecientes a productores asociados a ingenios como Castilla, La Cabaña, Manuelita e Incauca. Gracias a la capacitación y asesoría técnica, la productividad aumentó de 97.7 a 155.3 TCH, lo que representa un incremento del 59%. Este resultado refleja tanto el potencial agronómico de las nuevas variedades como la eficacia del acompañamiento técnico basado en AEPS.
Genómica y edición genética: hacia una nueva etapa tecnológica
Cenicaña trabaja actualmente en el desarrollo de estrategias de selección genómica y protocolos de edición genética. Estas herramientas permitirán predecir el desempeño de caracteres complejos antes de llevarlos al campo y modificar rasgos específicos sin recurrir a transgénesis. Aunque la validación en campo seguirá siendo fundamental, estas tecnologías buscan optimizar el uso de recursos y aumentar la eficiencia en el desarrollo de nuevas variedades. Para más información, se puede consultar el informe anual 2024 de Cenicaña.
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