Los precios del azúcar en México continuarán presionados a la baja, debido a un entorno de sobreoferta al cierre del ciclo comercial de octubre de 2025 a septiembre de 2026, cuando los inventarios finales alcanzarían 1.04 millones de toneladas, nivel 11% superior al óptimo, equivalente a dos meses y medio de consumo, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
Ante este escenario, el Gobierno federal impuso en noviembre un arancel de hasta el 210% a países sin acuerdo comercial; sin embargo, la medida no ha tenido los resultados esperados, señala un análisis de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
De acuerdo con especialistas, el desempeño limitado del gravamen responde a diversos factores, entre ellos el contrabando técnico, el menor cupo de exportación a Estados Unidos, el incremento en la producción, la baja demanda asociada a cambios culturales en favor del cuidado de la salud, la competencia con el jarabe de maíz de alta fructosa —de menor costo— y el aumento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
En este contexto, el consumo interno se mantendría prácticamente estancado, con un crecimiento de 1% anual en el ciclo 2025-2026, para ubicarse en 4.50 millones de toneladas, y una posterior caída del mismo porcentaje en el siguiente ciclo, proyectó Claudia Hernández, analista de la Oficina del USDA en Ciudad de México.
“La elevada producción y el menor cupo de exportación a EU incrementan el azúcar disponible. El precio seguirá disminuyendo a medida que la producción continúe aumentando”, señaló.
La analista estimó que la producción nacional alcanzaría 5.40 millones de toneladas, lo que representaría un incremento de 7% anual, asociado a mejores condiciones climáticas en los estados productores tras la tregua de la sequía, lo que resultaría prácticamente de nulo beneficio para el sector.
Aunque el arancel limitaría las importaciones provenientes de países como Brasil y Guatemala, la oferta total continuaría superando la demanda, en un contexto donde, además, ingresa azúcar al país mezclada con carbón activado o sustancias similares para evadir los gravámenes.
Uno de los factores de mayor impacto para la industria es la reducción del cupo de exportación a Estados Unidos, que en el ciclo actual será de 199 mil 252 toneladas, lo que representa una caída de 56% anual, confirmó el 1 de abril la Secretaría de Economía.
Hernández agregó que México importaría 75% menos azúcar, es decir, alrededor de 45 mil toneladas; no obstante, esta reducción no sería suficiente para impulsar los precios. En contraste, las exportaciones tendrían un crecimiento marginal de 3% anual, para ubicarse en 1.10 millones de toneladas.
De acuerdo con Plano Informativo, Juan Carlos Anaya, director de GCMA, consideró que, además de los cambios en los hábitos de consumo a nivel global, en México se ha incentivado la reducción en el consumo de azúcar mediante políticas fiscales.
“Se aplicó un mayor IEPS a los productos con azúcar (de 3.08 pesos por litro) que a otros, como el jarabe de maíz de alta fructosa (de 1.50 pesos por litro), lo cual es ilógico”, afirmó.
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