Las importaciones mexicanas de fertilizantes registraron una caída anual de 20,4 por ciento en volumen durante los primeros cuatro meses de 2026, en un entorno marcado por el aumento de los precios internacionales del insumo y la creciente tensión geopolítica en Oriente Medio, de acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) analizados por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
Entre enero y abril, México importó 1,3 millones de toneladas métricas de fertilizantes, con un precio promedio de 538 dólares por tonelada, frente a los 388 dólares reportados en el mismo periodo de 2025. Esto representó un incremento anual de 38,9 por ciento en el costo por tonelada.
El GCMA señaló que entre los factores que han presionado los precios se encuentran los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, así como el cierre del estrecho de Ormuz como respuesta de Teherán, situación que ha impactado los costos de producción a escala global.
Los fertilizantes, cuya fabricación depende del gas natural, absorbieron parte del impacto energético derivado del conflicto. En su minuta de política monetaria, el Banco de México indicó que los fertilizantes nitrogenados, que representan más de la mitad del abono químico utilizado en el país, se encuentran entre los insumos con mayor exposición a la crisis geopolítica en Oriente Medio.
El banco central añadió que un eventual efecto sobre la inflación alimentaria dependería de los calendarios agrícolas, por lo que el impacto no sería inmediato. Asimismo, incluyó “el riesgo fertilizante” entre los factores que podrían presionar los precios de los alimentos, junto con las interrupciones en rutas marítimas y el incremento en los costos del transporte global.
En el mercado internacional, el análisis del GCMA mostró comportamientos diferenciados según el tipo de fertilizante. La urea, que concentra cerca de una tercera parte de las importaciones mexicanas, registró una caída de 11,6 por ciento en volumen, al ubicarse en 524.531 toneladas, en un contexto marcado por inventarios chinos sin salida y una demanda global paralizada.
En contraste, las importaciones mexicanas de fosfato diamónico crecieron 82,6 por ciento, hasta 371.732 toneladas, mientras que las de fosfato monoamónico aumentaron 68,5 por ciento, hasta 59.410 toneladas.
Por el contrario, las compras externas de sulfato de amonio disminuyeron 73,6 por ciento, hasta 74.254 toneladas; el volumen importado de complejo triple 16 cayó 65 por ciento, hasta 85.860 toneladas, y el del fosfonitrato retrocedió 46,5 por ciento, hasta 55.410 toneladas.
El GCMA indicó además que los mayores incrementos de precio se observaron en el complejo triple 16, con un alza de 69 por ciento, y en el cloruro de potasio, con un aumento de 17 por ciento.
Solo en abril, las importaciones mexicanas de fertilizantes sumaron 389.000 toneladas, cifra 8,6 por ciento superior a las 358.000 toneladas reportadas en marzo. Según el GCMA, este comportamiento sugiere que los compradores aceleraron adquisiciones ante la incertidumbre internacional y se adelantaron a posibles aumentos derivados de una mayor traslación del conflicto de Oriente Medio hacia los costos agrícolas.
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