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Más allá del color: La urgencia de repensar la producción de hidrógeno bajo en carbono

En un mundo cada vez más consciente de la necesidad de reducir las emisiones de carbono, el hidrógeno bajo en carbono se presenta como una promesa luminosa en el horizonte energético. Sin embargo, un reciente informe de Wood Mackenzie titulado ‘Over the rainbow: Why understanding full value-chain carbon intensity is trumping the color of hydrogen’, señala que el éxito futuro de esta alternativa energética depende crucialmente de la adopción de políticas y subsidios enfocados en la intensidad de carbono de su producción más que en su clasificación por colores.

Flor de La Cruz, analista principal y autora del informe, subraya la importancia de un enfoque holístico: “La necesidad de medir mejor los esfuerzos para reducir las emisiones en todo el mundo está poniendo de relieve la intensidad de carbono exacta de las distintas fuentes de suministro de hidrógeno. Debido a su potencial para suministrar hidrógeno casi libre de carbono, el hidrógeno verde es el que más interés está despertando en la industria, pero es importante que los exportadores y desarrolladores examinen más detenidamente toda la cadena de valor a medida que se establece una mayor regulación”.

El informe de Wood Mackenzie ilumina el debate sobre el hidrógeno verde y azul, destacando que la verdadera medida de su valor ecológico reside no solo en su producción, sino a lo largo de toda su cadena de valor. En el caso del hidrógeno verde, generado a través de la electrólisis utilizando energía renovable, el informe advierte sobre la variabilidad de estas fuentes de energía y el riesgo de conectarse a redes de alta intensidad de carbono. Sorprendentemente, las emisiones resultantes de la producción de hidrógeno verde utilizando energía 100% de la red podrían ser peores que las del hidrógeno marrón si dicha red depende de combustibles fósiles.

Por otro lado, el hidrógeno azul, obtenido a partir de gas natural con captura y almacenamiento de CO2, enfrenta sus propios desafíos, siendo el coste y la viabilidad a gran escala de la captura de carbono algunos de los más significativos.

El estudio también pone de manifiesto la importancia de considerar las emisiones a lo largo de todo el ciclo de vida del hidrógeno, especialmente en proyectos destinados a la exportación, que representan más del 40% de la capacidad anunciada. La necesidad de transportar hidrógeno a largas distancias añade una capa adicional de emisiones, lo que hace que la contabilización de las emisiones a lo largo de todo el ciclo de vida sea crucial para cumplir con los umbrales de intensidad de carbono establecidos por países importadores como Japón y Corea del Sur.

A pesar de los retos, el informe sugiere que las subvenciones jugarán un papel fundamental en apoyar la oferta y demanda de hidrógeno bajo en carbono, destacando la importancia de las políticas que incentiven la reducción de emisiones a lo largo de toda la cadena de valor.

Finalmente, el informe señala que, mientras que la Unión Europea ya incluye las emisiones del ciclo completo en su definición de intensidad de carbono, otros como Estados Unidos y países asiáticos están avanzando hacia criterios más estrictos que podrían transformar profundamente el mercado de hidrógeno bajo en carbono.

De: El Periódico de la Energía

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