La geopolítica, las elecciones intermedias en Estados Unidos y las políticas monetarias divergentes se perfilan como algunos de los principales factores que influirán en los mercados globales durante 2026, en un contexto marcado además por el rápido auge de la inteligencia artificial, que ha despertado temores sobre la posible formación de una burbuja en las acciones tecnológicas.
“El verdadero cisne negro, entonces, podría estar en otra parte”, advirtió Ipek Ozkardeskaya, analista senior de Swissquote Bank, al referirse a la posibilidad de un evento raro y de alto impacto que sacuda a los mercados. “Puede surgir de un rincón del mercado que no se ha detectado: un shock macroeconómico inesperado o un cambio repentino de política”, señaló.
Uno de los primeros eventos clave del año será la nominación del nuevo presidente de la Reserva Federal a inicios de enero, ya que el mandato del actual titular, Jerome Powell, concluye en mayo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presionado a la Reserva Federal para que reduzca las tasas de interés, lo que ha generado dudas sobre la independencia del banco central.
“El riesgo extremo menos apreciado para 2026 es que la Fed flexibilice la política monetaria más de lo que justifican las condiciones económicas, reavivando inadvertidamente la inflación”, afirmó Lale Akoner, estratega de mercado global de eToro. De acuerdo con la especialista, nuevos recortes de tasas podrían derivar en una flexibilización agresiva, impulsando la inflación y obligando posteriormente a una reversión disruptiva de la política monetaria.
En el plano político y legal, la Corte Suprema de Estados Unidos se prepara para pronunciarse sobre la legalidad de los amplios aranceles de emergencia impuestos por Trump, mientras el país se encamina a las elecciones intermedias de noviembre. La geopolítica también ha cobrado relevancia tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Trump advirtió sobre posibles acciones militares en Colombia y México y aseguró que el régimen comunista cubano “parece estar a punto de caer”. En este contexto, Canadá y Groenlandia, mencionados recientemente en la retórica del mandatario, observan con atención la evolución de los acontecimientos en Venezuela.
El año también será relevante en materia electoral para los mercados emergentes, desde Hungría hasta Brasil y Colombia, un potencial viento en contra después de un fuerte 2025. En Hungría, Viktor Orbán enfrenta una carrera contrarreloj antes de las elecciones de abril para revertir el estancamiento económico, lo suficiente como para extender su control del poder. En América Latina, los procesos electorales estarán marcados por la situación venezolana, aunque eventuales victorias de fuerzas conservadoras en Brasil y Colombia podrían traducirse en políticas presupuestarias más estrictas y regulaciones simplificadas que desean los inversores.

En los mercados bursátiles, se prevé que las bolsas de Estados Unidos, Japón y Europa repunten en 2026, aunque con dificultades para igualar las fuertes ganancias observadas en 2025, según una encuesta reciente de Reuters. El 56% de los encuestados anticipa una corrección en los próximos meses. Una eventual liquidación de acciones vinculadas a la inteligencia artificial podría afectar la confianza general, en un entorno donde el entusiasmo por esta tecnología ha elevado las valoraciones y generado expectativas de un gasto significativo en infraestructura, aunque comienzan a surgir dudas sobre los retornos de inversión y los niveles de endeudamiento asumidos por algunas empresas.
De acuerdo con las proyecciones, los analistas esperan que el S&P 500 alcance los 7,490 puntos a finales de 2026 y que el STOXX 600 europeo llegue a 623 unidades, lo que implicaría ganancias de algo más del 9% y del 5%, respectivamente a partir de finales de 2025. Akoner de eToro señaló que esperaba que los mercados estuvieran menos concentrados en las megacapitalizaciones estadounidenses a medida que continúa la rotación.

En materia de política monetaria, los bancos centrales inician 2026 con estrategias divergentes, tras un periodo generalizado de flexibilización. La Reserva Federal recortó las tasas tres veces el año pasado y los mercados anticipan dos reducciones adicionales de 25 puntos base hacia finales del año. Se espera que el Banco Central Europeo mantenga una postura de espera, mientras que los operadores prevén una subida de tipos en Australia y Japón, que se espera que eleve los tipos al 1% este año.
“El BCE tiene un único mandato: la inflación. Por lo tanto, seguirá priorizando la estabilidad de precios”, explicó Ozkardeskaya. En contraste, la Fed enfrenta un doble mandato y presiones políticas para adoptar una política monetaria más flexible, aunque una inflación superior al 3.5% representaría una barrera clara, añadió la analista.

En el mercado de deuda, aunque Trump confía en que los recortes de tasas reduzcan los costos hipotecarios, los indicadores de largo plazo, como los rendimientos de los bonos del Tesoro a 30 años, cerraron 2025 prácticamente sin cambios. Los analistas encuestados por Reuters prevén que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años aumente al 4.25% hacia finales de 2026, desde aproximadamente el 4.17%. En Alemania, se espera que el rendimiento de los bonos suba a 2.97% desde el 2.89%, mientras que en Reino Unido y Japón se anticipan descensos.
De acuerdo con Reuters, en el mercado cambiario, el consenso apunta a un dólar más débil en 2026, luego de que el índice del dólar registrara su peor desempeño desde 2017. Según una encuesta de Reuters, el índice se debilitaría hasta 95.7 hacia el cierre del año, lo que implica una caída del 2.5% desde los niveles actuales. “El dominio del dólar está intacto, pero ya no es indiscutible”, sostuvo Akoner. Se prevé que el yen se fortalezca, con un tipo de cambio de 145 yenes por dólar frente a los 157 observados previamente, mientras que la libra esterlina y el euro se mantendrían prácticamente estables.
Las criptomonedas, por su parte, continúan siendo un segmento de alto riesgo, con una elevada correlación con las acciones tecnológicas que podría mantener la volatilidad, de acuerdo con Ozkardeskaya. Bitcoin alcanzó un máximo histórico de más de 125,000 dólares en octubre, antes de retroceder y cerrar 2025 con una caída superior al 6%. No obstante, Akoner indicó que la adopción institucional, los fondos cotizados en bolsa y la integración con los mercados de energía e inteligencia artificial podrían impulsar la demanda a largo plazo.
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