Los agricultores franceses ingresaron este jueves a París a bordo de tractores para protestar contra la posible firma inminente del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, pese a las advertencias del gobierno francés, que calificó la acción como “ilegal”.
El Consejo de la Unión Europea podría adoptar este viernes el acuerdo comercial negociado desde 1999 con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, a pesar del rechazo expresado por Francia, lo que permitiría a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmarlo el lunes. De concretarse, el tratado crearía el espacio de libre comercio más grande del mundo.
El sector agropecuario europeo teme el impacto de una llegada masiva de carne, arroz, miel o soja sudamericanos, a cambio de la exportación de vehículos y maquinaria europea al Mercosur. “Ya no habrá que pensar que nuestros jóvenes se instalen [en las explotaciones], porque ya no será viable”, aseguró Pascal, un ganadero del centro de Francia, al referirse a las normas de producción en el Mercosur, consideradas menos restrictivas y más competitivas.
A llamado de la Coordinación Rural, segundo sindicato agrícola del país y conocido por sus acciones contundentes, convoyes de agricultores ingresaron de madrugada a la capital francesa a bordo de tractores para manifestarse frente a monumentos emblemáticos como la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo. Su objetivo era reunirse con los presidentes de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, y del Senado, Gérard Larcher, pese a que desde la noche del miércoles las autoridades prohibieron el acceso de tractores a varias zonas de París, incluidas las inmediaciones del Parlamento.
“No estamos aquí para causar problemas”, declaró Damien Cornier, agricultor de 49 años del noroeste de Francia. “Sólo queremos trabajar y ganarnos la vida con nuestra profesión”, agregó este productor de remolacha azucarera. Durante la tarde, tanto Braun-Pivet, quien fue abucheada por algunos manifestantes, como Larcher comenzaron a reunirse con representantes de los principales sindicatos agrícolas. Diputados y la ministra de Agricultura, Annie Genevard, también dialogaron con los agricultores.
Desde el invierno boreal de 2024, los agricultores franceses realizan protestas de forma recurrente durante esta estación, cuando disminuye la actividad en el campo, para exigir un alivio de las normas de producción y la simplificación de los trámites administrativos. A estas demandas se sumó en esta ocasión la gestión estatal de la dermatosis nodular bovina, una enfermedad animal frente a la cual el gobierno impuso el sacrificio de la vacada cuando se confirma un caso positivo y se opone a una vacunación a nivel nacional.

La nueva jornada de movilizaciones comenzó con tensión. Algunos agricultores lograron esquivar los controles de seguridad instalados para impedir su entrada en París, lo que llevó a la vocera del gobierno, Maud Bregeon, a calificar la acción como “ilegal”. De acuerdo con el último balance del Ministerio del Interior, 46 tractores se encontraban en la capital y 63 en sus alrededores, así como 670 manifestantes. Según una fuente cercana, numerosos tractores fueron bloqueados en la región parisina y trasladados a un depósito.
Las protestas no se limitaron a París. Agricultores, en particular de la Coordinación Rural, mantienen bloqueos de carreteras en el suroeste y el este de Francia, así como acciones en depósitos de combustible.
De acuerdo con El Economista, en el plano político, el gobierno francés enfrenta la presión de gran parte de la clase política, opuesta al tratado de libre comercio con el Mercosur. El líder conservador Bruno Retailleau advirtió el miércoles que impulsaría una “moción de censura” si Francia respalda el acuerdo. Aunque el presidente Emmanuel Macron logró bloquear la firma del tratado en diciembre con el apoyo clave de Italia, Roma podría ahora dar su visto bueno tras nuevas concesiones de Bruselas a los agricultores europeos.
Por su parte, la FNSEA, principal sindicato agrícola francés, anunció una manifestación el 20 de enero en Estrasburgo, sede de una de las cámaras del Parlamento Europeo, en caso de que se firme el acuerdo UE-Mercosur. Irlanda adelantó este jueves que votará en contra. Aunque el ministro francés de Relaciones con el Parlamento, Laurent Panifous, señaló que Francia también debería rechazarlo, París aún no ha confirmado el sentido de su voto final.
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