La Cámara de Diputados aprobó el pasado 16 de octubre un dictamen para reformar la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que contempla duplicar las cuotas aplicables a las bebidas azucaradas, pasando de 1.64 pesos a 3.08 pesos por litro a partir de 2026. La medida, que aún debe ser discutida en el Senado, ha generado preocupación entre empresas del sector, como la Cooperativa Pascual, y podría tener repercusiones en el consumo, la inflación y el mercado azucarero nacional, de acuerdo con información publicada por Milenio y Dinero en Imagen.
Según Milenio, el presidente del Consejo de Administración de Cooperativa Pascual, Héctor Eduardo Martínez Cruz, señaló que el incremento “significa un 88 por ciento más en razón con lo que veníamos pagando”. En caso de aprobarse, la empresa tendría que desembolsar aproximadamente 600 millones de pesos adicionales en 2026, lo que podría frenar su crecimiento y afectar proyectos de expansión, como la planta prevista para inaugurarse ese año en Nuevo Laredo, Tamaulipas.
Martínez Cruz indicó que, a diferencia de grandes embotelladoras como PepsiCo o Coca-Cola Company, Pascual no contempla trasladar el costo del impuesto al consumidor final. “Nosotros no estamos planteando como opción aumentar el precio de nuestro producto e impactar al consumidor, porque nuestra intención es conservar nuestros precios para que exista una mayor competitividad”, dijo.
La empresa estima que, si el aumento entra en vigor, sus ventas podrían reducirse hasta en 60 por ciento, lo que afectaría la compra de azúcar de caña y fruta. “Nuestros principales aliados son los productores de azúcar y los productores de fruta… apoyamos al campo y a la industria agroalimentaria porque endulzamos con azúcar de caña puro”, añadió el directivo.
En ese contexto, Cooperativa Pascual ha suspendido inversiones y se ha acercado a miembros del Senado para expresar sus preocupaciones. “Tratamos de buscar un modelo económico diferente para las cooperativas […] No estamos negados a pagar un impuesto ni a contribuir con el gasto público, pero sí lo que pedimos es que nos pongan en otro modelo porque las cooperativas en México necesitan ese apoyo”, explicó Martínez Cruz.
También propuso que el IEPS se mantenga sujeto al índice inflacionario para amortiguar su impacto. La empresa estima que 4 mil 500 empleos y el capital de 785 socios cooperativistas están en riesgo.
Por su parte, Dinero en Imagen informó que el gobierno podría recaudar inicialmente 5 mil millones de pesos anuales con el nuevo IEPS y hasta 41 mil millones una vez que se integre al paquete fiscal de 2026. Sin embargo, el consumo de bebidas azucaradas podría caer entre 6 y 7 por ciento en los próximos dos años, equivalente a 11.62 litros menos por persona, considerando que los mexicanos consumen en promedio 166 litros anuales.
El diputado Toño López Ruiz precisó que el impuesto para las bebidas con edulcorantes no calóricos será de 1.50 pesos por litro, mientras que las que contienen azúcar pagarán 3.08 pesos. Según el legislador, la diferencia busca “reconocer el daño que causa el azúcar en bebidas y las bebidas light […] incentivar el consumo de opciones bajas o sin azúcar y desincentivar las bebidas con alto contenido calórico”.
Juan Carlos Salgado, economista del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública, coincidió en que el consumo de refrescos caerá con la aplicación del impuesto. “Los hogares mexicanos son sensibles a los cambios en los precios, lo que implica que un incremento en los precios resultará en una disminución proporcional en la demanda”, explicó, estimando una contracción promedio de entre 6 y 7 por ciento.
Por su parte, Alejandra Marcos, directora de Análisis de Kapital, advirtió que “un alza de esta magnitud sólo es comparable con inicios de 2014, cuando se instauró por primera vez el IEPS a este tipo de bebidas”, lo que podría tener efectos inflacionarios durante el próximo año.
Ante el nuevo panorama, las principales embotelladoras también revisarán sus planes de inversión. Ian Craig, director general de Coca-Cola FEMSA, señaló que “de cara al 2026, prevemos otro año desafiante para el rendimiento del volumen en México, ya que nuestros clientes y consumidores deberán lidiar con el impacto del aumento del impuesto especial, junto con una economía que se espera que crezca un modesto 1.5%”.
La Industria Mexicana de Coca-Cola (IMCC) anunció compromisos para reducir 30 por ciento las calorías de sus productos, lanzar presentaciones más pequeñas de Coca-Cola Zero a precios bajos y priorizar su mercadotecnia hacia bebidas sin calorías, además de eliminar la publicidad dirigida a menores de 16 años.
Ante este panorama, la reforma al IEPS plantea una doble presión: para el consumidor, un incremento en los precios de las bebidas con azúcar; y para la industria, una reconfiguración de estrategias productivas y comerciales que podría alterar la cadena de suministro de azúcar, frutas y otros insumos agrícolas. Mientras tanto, el dictamen aguarda su discusión en el Senado, donde las empresas buscan abrir un nuevo espacio de diálogo antes de su aprobación final.
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