El mercado internacional del azúcar comenzó la semana con una fuerte recuperación de precios, impulsada por las dificultades que enfrenta Brasil para avanzar con la cosecha de caña. Este lunes 12 de octubre, los futuros negociados en la Bolsa de Nueva York registraron incrementos superiores al 1.5%, mientras las lluvias persistentes en el Centro-Sur brasileño complican las labores agrícolas y generan incertidumbre sobre la producción disponible para el tramo final de la campaña 2026/27.
Durante las primeras operaciones de la jornada, alrededor de las 8:20 horas de Brasilia, el contrato de marzo de 2027 avanzaba 1.53%, hasta ubicarse en 20.56 centavos de dólar por libra. Asimismo, la posición de mayo subía 1.34%, a 19.73 centavos; julio ganaba 1.10%, a 19.23 centavos; y octubre de 2027 registraba un incremento de 0.84%, hasta 19.12 centavos por libra.
La recuperación no se limita a una jornada. Durante el último mes, el azúcar acumuló un aumento cercano al 13%, después de un periodo prolongado de presión bajista por las expectativas de una oferta internacional más abundante. El cambio de tendencia coincide con nuevas dudas sobre el volumen que Brasil podrá procesar antes de finalizar la campaña.
En el Centro-Sur de Brasil, las precipitaciones han dificultado el ingreso de maquinaria a los cañaverales y retrasado las operaciones de cosecha. La humedad excesiva no solo reduce las jornadas disponibles para trabajar, sino que también puede afectar las características industriales de la caña, debido a que una menor concentración de sacarosa implica obtener menos azúcar por tonelada procesada.
Las estimaciones del mercado para la segunda quincena de septiembre anticipan una producción de aproximadamente 2.7 millones de toneladas de azúcar, lo que representaría una caída superior al 14% respecto al mismo periodo de 2025. Al mismo tiempo, la molienda de caña se proyecta en 38.73 millones de toneladas, una disminución interanual de 5.5%.
Cabe señalar que estas cifras corresponden a previsiones que deberán contrastarse con los resultados definitivos, pero permiten dimensionar las dificultades que enfrenta la principal región azucarera brasileña.
Otro indicador que preocupa a la industria es el de Azúcares Totales Recuperables (ATR), utilizado para medir la cantidad de azúcar potencialmente aprovechable de la caña. Las proyecciones también anticipan una disminución de este parámetro, que influye directamente en el rendimiento industrial.
Incluso si las condiciones meteorológicas permiten recuperar parte del ritmo de cosecha durante las próximas semanas, una menor calidad de la materia prima podría limitar la cantidad final de azúcar obtenida por las plantas procesadoras.
La combinación de una menor molienda y un posible deterioro del ATR representa una dificultad adicional para los ingenios, debido a que recuperar las jornadas de trabajo perdidas no garantiza una mayor producción de azúcar si la caña presenta condiciones menos favorables para su industrialización.
Por otra parte, las condiciones productivas brasileñas también influyen en la decisión de los ingenios sobre la proporción de caña destinada a la fabricación de azúcar y etanol, distribución conocida como mix productivo, que depende de la rentabilidad relativa de ambos productos, las características de cada establecimiento y sus posibilidades operativas.
Cuando los precios internacionales del azúcar aumentan, puede mejorar el incentivo económico para destinar una mayor proporción de materia prima a su elaboración. Sin embargo, las lluvias y la menor calidad de la caña podrían limitar la capacidad de los ingenios para incrementar la producción azucarera, aun cuando las cotizaciones resulten más favorables.
De acuerdo con Agrolatam, esta situación ayuda a explicar por qué el mercado de Nueva York comenzó a incorporar mayores preocupaciones sobre el abastecimiento brasileño. Meses atrás, las expectativas de una producción abundante ejercían presión sobre los futuros, mientras que ahora los operadores evalúan el riesgo de que la campaña concluya con volúmenes inferiores a los inicialmente previstos.
La magnitud de ese ajuste dependerá de los resultados de molienda, la evolución de las condiciones meteorológicas y las decisiones industriales sobre el destino de la caña.
Para los productores brasileños, el aumento de las cotizaciones internacionales representa una oportunidad comercial, aunque sus beneficios dependerán de los resultados obtenidos en cada explotación. Una mejora del precio del azúcar no necesariamente compensa las pérdidas de productividad agrícola o de rendimiento industrial, especialmente cuando las condiciones meteorológicas afectan tanto la cantidad como la calidad de la cosecha.
Finalmente, la atención del mercado estará concentrada en los resultados definitivos de producción de la segunda quincena de septiembre, que permitirán comprobar si se confirma la caída estimada de más del 14% en la fabricación de azúcar y evaluar sus posibles efectos sobre las previsiones de oferta brasileña.
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