La agroindustria azucarera de Veracruz enfrenta un escenario de alta incertidumbre debido a la posibilidad de que Estados Unidos imponga nuevos aranceles al azúcar mexicano, así como por el incremento en las importaciones de jarabes de maíz ricos en fructosa.
Manuel Enríquez Poy, director operativo de la Asociación de Técnicos Azucareros de México (ATAM), señaló que, aunque no existen aún medidas arancelarias concretas, “el riesgo sigue latente y data desde 2015”. Por su parte, la presidenta de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA), Claudia Fernández, planteó la necesidad de sostener reuniones en Estados Unidos en los próximos meses para renegociar el acuerdo que evite la aplicación de una cuota compensatoria de 85 % al azúcar nacional.
Cada cinco años, la industria mexicana renueva con la Unión Americana un acuerdo de suspensión que fija el precio y el porcentaje de azúcar refinada y cruda a exportar durante un ciclo. Este mecanismo busca evitar el denominado “dumping”, es decir, la venta de un producto por debajo de su valor real en el mercado o incluso por debajo del costo de producción. Esta práctica es considerada desleal y puede afectar a las empresas locales, especialmente en un contexto en el que la industria azucarera estadounidense busca sacar ventajas en las negociaciones comerciales.
Veracruz concentra 18 de los 49 ingenios azucareros del país y representa el 40 % de la producción nacional de caña de azúcar. El sector cañero y azucarero estatal es referente a nivel nacional e internacional, por lo que productores, industriales y autoridades locales consideran necesario que funcionarios federales y estatales participen activamente en las negociaciones con sus contrapartes estadounidenses.
Dirigentes del sector han advertido que la creciente importación de jarabes de maíz ricos en fructosa ha desplazado varios millones de toneladas equivalentes de azúcar nacional. Asimismo, han llamado a que legisladores federales y locales se involucren en las discusiones de política comercial, dada la relevancia del sector para la economía estatal.
De acuerdo con Hora Cero, el campo cañero y azucarero de Veracruz genera empleo industrial y sostiene la economía de cerca del 50 % de los municipios de la entidad, beneficiando directa e indirectamente a casi 1.5 millones de personas, lo que equivale al 20 % de la población estatal. De acuerdo con productores, la falta de acciones coordinadas entre autoridades y el sector podría colocar al azúcar mexicana en el mercado internacional con precios desfavorables, afectando la rentabilidad de ingenios, productores y obreros.
Además de las tensiones comerciales, la industria enfrenta otros retos como la disminución en los volúmenes de cosecha y la paridad peso-dólar, que encarece las exportaciones.
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