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Desechos azucareros se convierten en suplementos para el ganado

El acelerado incremento demográfico conlleva una mayor demanda de alimentos, especialmente en lo que concierne a fuentes ricas en proteínas. Las fuentes tradicionales, como la carne y el pescado, enfrentan desafíos crecientes relacionados con la sostenibilidad de su producción y los elevados costos.

Ante este panorama, surge la necesidad de explorar alternativas más sostenibles y económicamente viables. Una opción atractiva es la proteína unicelular (SCP), derivada de microorganismos. La levadura Candida utilis ha demostrado ser una fuente prometedora de SCP debido a su alto contenido proteico y su capacidad para metabolizar subproductos industriales.

En Colombia, un país con una robusta industria azucarera y de bioetanol, se producen grandes volúmenes de coproductos como la vinaza y la miel de caña de azúcar, que podrían utilizarse como sustratos para el cultivo de esta levadura. La industria azucarera colombiana enfrenta un reto ambiental significativo: por cada litro de etanol carburante producido, se generan aproximadamente 15 litros de vinaza, un residuo líquido de color café y olor dulzón.

A menudo, este subproducto rico en materia orgánica se utiliza como fertilizante en los campos. Sin embargo, frecuentemente los desechos se arrojan a ríos, quebradas o la tierra sin procesamiento adecuado, consumiendo el oxígeno del agua y provocando la mortandad de peces. Además, emiten olores nauseabundos por la descomposición, contribuyen al aumento de poblaciones de insectos y vectores, y fomentan el desarrollo de enfermedades.

En respuesta a esta problemática, Juan Sebastián Salazar Garrido, magíster en Ingeniería Química de la Universidad Nacional, realizó un trabajo donde utilizó la vinaza como medio de cultivo para producir una levadura con alto contenido proteico (entre 37 y 45 %) que podría emplearse como suplemento alimenticio para animales de granja. “La idea surgió porque los ingenios azucareros manifestaron que estaban buscando alternativas para aprovechar la vinaza que normalmente es un residuo”, explicó Salazar.

El proceso consiste en una “fermentación aerobia”, donde la levadura toma el oxígeno para obtener energía y crecer. En el laboratorio, Salazar empleó un “diseño experimental factorial” para evaluar diferentes concentraciones de vinaza y miel, ajustando variables como la acidez y el contenido de nitrógeno con hidróxido de sodio y urea, respectivamente. Durante dos días, las levaduras estuvieron en condiciones óptimas y controladas de temperatura, aireación y agitación, monitoreando su crecimiento cada tres horas.

Además de los 54 experimentos realizados, Salazar elaboró un estudio de costos para asegurar la viabilidad económica de implementar este método a escala industrial. “Aunque se requiere una inversión inicial importante en equipos, el proceso sería rentable para las empresas en un plazo de 5 a 6 años”, aseguró.

El aprovechamiento de estos coproductos en la producción de proteína unicelular no solo contribuiría a mitigar el desafío de la demanda proteica, sino que también potenciaría la economía circular en la industria azucarera y de etanol colombiana. “Estas levaduras se podrían vender como un suplemento alimenticio para animales, y también usar como saborizante”, concluyó el investigador.

De: CONtextoganadero

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