• lun. Feb 16th, 2026

Petroleras y comercializadoras regresan a la mesa por el petróleo venezolano

La captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses marcó un punto de inflexión para Venezuela y reactivó una disputa estratégica en torno al control y la reconstrucción de su industria petrolera, una de las más grandes del mundo. El cambio político abrió un nuevo escenario para el sector energético, en un contexto en el que el país cuenta con reservas equivalentes a cerca de una quinta parte del total global, pero mantiene una producción en mínimos históricos.

Tras estos acontecimientos, Washington aceleró contactos con petroleras internacionales y grandes casas comercializadoras de crudo con el objetivo de redefinir el futuro energético del país, ahora bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez. Estados Unidos dejó claro que el petróleo venezolano será una pieza central de su estrategia regional, lo que ha propiciado el regreso a la mesa de negociación de grandes petroleras estadounidenses, comercializadoras europeas y compañías con vínculos históricos con Venezuela.

En este contexto, Chevron es actualmente la única gran petrolera estadounidense que mantuvo operaciones en Venezuela durante los años más severos de sanciones y aislamiento. La compañía participa en al menos cinco proyectos conjuntos con la estatal PDVSA, establecidos antes de las sanciones de 2019, y exporta alrededor de 150,000 barriles diarios. Tras la captura de Maduro, Estados Unidos espera que Chevron intensifique de manera rápida su presencia en el país.

ExxonMobil observa de cerca la evolución política venezolana. La empresa se retiró del país tras la nacionalización de sus activos durante el gobierno de Hugo Chávez y mantiene una postura prudente. Analistas estiman que la rehabilitación de oleoductos, terminales de almacenamiento y campos petroleros podría requerir inversiones cercanas a US$10.000 millones anuales durante al menos una década, lo que complica la toma de decisiones.

ConocoPhillips, al igual que ExxonMobil, dejó de operar en Venezuela tras las expropiaciones de activos en los años 2000 y ha buscado durante años recuperar compensaciones estimadas en miles de millones de dólares mediante arbitrajes internacionales. En un escenario de transición, la empresa figura como un posible actor en futuras negociaciones, condicionado a la existencia de seguridad jurídica y financiera que proteja sus intereses.

La española Repsol solicitó a las autoridades estadounidenses una licencia que le permita reanudar las exportaciones de petróleo venezolano, suspendidas tras el embargo impuesto el año anterior. La empresa busca restablecer un comercio que fue estructural para parte de sus operaciones regionales y mantiene actualmente producción de gas en Venezuela, además de participación en un importante yacimiento petrolífero.

Por su parte, Shell sigue el proceso de transición con interés estratégico, particularmente por su experiencia en proyectos de gas y petróleo en entornos complejos. La compañía evalúa oportunidades de largo plazo, aunque condiciona cualquier avance a la existencia de un marco regulatorio estable, garantías contractuales y un entorno político que reduzca los riesgos operativos y financieros.

La italiana Eni se perfila como un actor relevante por su historial de operaciones energéticas en Venezuela, principalmente en el sector gasífero. La empresa considera que una transición política ordenada podría abrir espacio para ampliar su participación, aunque su enfoque inicial estaría orientado a consolidar proyectos existentes antes de asumir inversiones de gran escala sin claridad institucional.

En el segmento de empresas independientes, Hilcorp representa un perfil interesado en activos específicos y de rápida recuperación. Su posible entrada responde a una estrategia centrada en campos maduros o subutilizados, siempre que el nuevo escenario político permita operar con reglas claras y con respaldo del Gobierno de Estados Unidos durante el proceso de transición.

En paralelo, las casas comercializadoras de crudo también retomaron un papel relevante. Vitol, una de las mayores comercializadoras de materias primas del mundo, fue invitada a la Casa Blanca para discutir la comercialización del petróleo venezolano. Antes de las sanciones de 2019, la firma era uno de los actores más activos en la venta del crudo del país y recientemente recibió una licencia preliminar de Estados Unidos que le permite iniciar negociaciones para la importación y exportación de petróleo venezolano durante un periodo de 18 meses.

Trafigura, otra gran comercializadora europea, también fue convocada por la administración Trump. Al igual que Vitol, tuvo un papel dominante en el comercio del petróleo venezolano antes de las sanciones y cuenta con redes globales que facilitarían la colocación del crudo en los mercados internacionales.

De acuerdo con El Economista, en el ámbito de los servicios petroleros, Halliburton y Continental se posicionan como actores clave para la recuperación operativa de la industria. Ambas podrían participar en la rehabilitación de pozos, perforación, mantenimiento y modernización de infraestructura deteriorada, con un enfoque inicial en proyectos de corto plazo.

Finalmente, en el segmento de refinación y downstream, Valero y Marathon Petroleum no se perfilan como productores en Venezuela, pero sí como actores relevantes en Estados Unidos. Sus refinerías están diseñadas para procesar crudo pesado, por lo que su interés se concentra en asegurar un suministro estable y geográficamente cercano, en línea con la estrategia de Washington de redirigir las exportaciones venezolanas hacia el mercado estadounidense.

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