La economía de México registró en el primer trimestre de 2026 su mayor contracción desde el último trimestre de 2024, aunque el retroceso fue menor a lo previsto inicialmente, en un entorno marcado por la debilidad de las actividades agrícolas, manufactureras y de servicios.
De acuerdo con datos finales publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 0.6 por ciento entre enero y marzo frente a los tres meses previos. El resultado mejoró respecto a la lectura preliminar de -0.8 por ciento divulgada el mes pasado y también superó la estimación mediana de -0.8 por ciento de analistas encuestados por Bloomberg.
A tasa anual, la economía mexicana mostró un crecimiento de 0.2 por ciento durante el periodo.
Los datos trimestrales reflejaron una menor actividad en los sectores agrícola, manufacturero y de servicios, factores que incidieron en el desempeño de la segunda mayor economía de América Latina.
La contracción registrada en el primer trimestre volvió a elevar las preocupaciones sobre un posible riesgo de recesión técnica en México, escenario que implicaría dos trimestres consecutivos de caída del PIB.
Desde que la presidenta Claudia Sheinbaum asumió el cargo a finales de 2024, el crecimiento de la inversión agregada pasó de cerca de 2 por ciento interanual a -6 por ciento hacia finales de 2025.
En mayo, el banco central expresó preocupación por la desaceleración económica y señaló que la contracción observada durante el primer trimestre resultó notablemente mayor a la anticipada, además de advertir que un eventual repunte sería más moderado.
El subgobernador de Banco de México, Gabriel Cuadra, declaró la semana pasada que la economía mexicana podría registrar un crecimiento inferior al 1 por ciento este año, por debajo del pronóstico actual de 1.6 por ciento del propio banco central.
Asimismo, se prevé que Banxico ajuste a la baja su previsión del PIB cuando publique su próximo informe trimestral el 27 de mayo.
A principios de este mes, el banco central redujo su tasa de interés de referencia en 25 puntos base, para ubicarla en 6.50 por ciento, y señaló el cierre de su ciclo de flexibilización monetaria de dos años. La decisión dividió a la junta de gobierno, con tres integrantes a favor del recorte y dos que respaldaron una pausa.
De acuerdo con El Financiero, los datos de inflación de mediados de mayo publicados este viernes mostraron que los precios al consumidor aumentaron 4.11 por ciento a tasa anual, por debajo de la lectura previa de 4.37 por ciento y en línea con el pronóstico de Banxico de 4.10 por ciento para el segundo trimestre de 2026.
Las autoridades monetarias señalaron que el reciente repunte inflacionario tendría un carácter temporal. En ese contexto, Banxico prevé que la inflación converja a la meta de 3 por ciento durante el segundo trimestre de 2027, apoyada parcialmente por el débil crecimiento económico.
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