Texas activó una declaración de desastre a nivel estatal como medida preventiva ante el riesgo de propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo, un parásito considerado una amenaza grave para el ganado y la vida silvestre.
La decisión fue anunciada por el gobernador Greg Abbott, quien explicó que, aunque la plaga no está presente actualmente en Texas ni en Estados Unidos, su avance desde el sur representa un riesgo real que requiere acciones inmediatas.
La información fue dada a conocer mediante un comunicado oficial de la Oficina del Gobernador de Texas, con respaldo técnico de agencias estatales y federales como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la Comisión de Salud Animal de Texas y organismos especializados en salud y agricultura.
En su mensaje, Abbott señaló que la ley estatal permite actuar antes de que una amenaza cause daños severos. Advirtió que la propagación del gusano barrenador desde México hacia el norte podría impactar de forma directa a la industria ganadera texana y a la fauna silvestre.
“Aunque la mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo aún no está presente en Texas o Estados Unidos, su avance hacia la frontera sur representa una amenaza seria”, afirmó el gobernador.
Agregó que no esperará a que el daño sea visible para actuar, debido a que una infestación podría resultar difícil y costosa de contener.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo es un parásito altamente destructivo. La mosca deposita sus huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente, como ganado, venados, caballos y, en casos poco frecuentes, humanos.
Cuando las larvas eclosionan, se alimentan de tejido vivo, lo que provoca infecciones graves que pueden derivar en la muerte del animal si no se atienden a tiempo, de acuerdo con información del Centers for Disease Control and Prevention y la Texas A&M AgriLife Extension.
Este parásito fue erradicado de Estados Unidos en 1966 mediante una campaña binacional que utilizó la técnica de insectos estériles, considerada uno de los mayores logros en el control de plagas a nivel mundial.
La amenaza también tiene implicaciones económicas. Texas cuenta con la industria ganadera más grande de Estados Unidos, con ventas anuales estimadas en 20 mil millones de dólares. Una infestación activa del gusano barrenador podría generar pérdidas millonarias para los productores, afectar la cadena de suministro de carne y provocar restricciones sanitarias al comercio.
Antes de su erradicación en la década de 1960, el parásito ocasionaba pérdidas superiores a 100 millones de dólares anuales únicamente en el suroeste de Estados Unidos, según datos históricos citados por autoridades agrícolas.
Como parte de la declaración de desastre, el gobernador Abbott instruyó la creación del Equipo de Respuesta del Gusano Barrenador del Nuevo Mundo de Texas, integrado por el Departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas y la Comisión de Salud Animal del estado.
Asimismo, se estableció la coordinación directa con autoridades federales para labores de vigilancia, detección temprana y respuesta rápida, así como la asociación con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para fortalecer la capacidad nacional de control del parásito.
Estas acciones permiten movilizar recursos estatales, agilizar la coordinación entre agencias y acceder a fondos de emergencia.
Durante décadas, Estados Unidos y México han sostenido una barrera biológica en Panamá, donde se liberan de manera continua moscas macho estériles para evitar que el parásito, endémico en Sudamérica, avance hacia el norte.
Sin embargo, cambios políticos y recortes de financiamiento han debilitado este programa. Como resultado, se han confirmado casos más al norte de Centroamérica, lo que ha encendido alertas sanitarias en México y ahora en la frontera sur de Estados Unidos.
Uno de los ejes de la estrategia preventiva es la construcción de una nueva instalación de producción de moscas estériles, con una inversión estimada en 750 millones de dólares, que se ubicará en Edinburg, Texas.
La planta permitirá producir de forma local grandes cantidades de moscas macho estériles, lo que daría a Texas y a Estados Unidos la capacidad de responder con mayor rapidez ante un brote, sin depender de instalaciones en otros países.
La declaración de desastre no implica la presencia del gusano barrenador en Texas, pero marca un cambio en la estrategia sanitaria, al pasar de la vigilancia pasiva a la prevención activa.
De acuerdo con El Imparcial, para las autoridades estatales y federales, el objetivo es evitar que una plaga previamente erradicada vuelva a poner en riesgo al ganado, la vida silvestre y la economía rural.
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