A partir del 1° de agosto de 2025, la gasolina comercializada en Brasil contendrá un 30% de etanol anhidro (E30), informó el Ministerio de Minas y Energía. La medida fue aprobada por el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) y anunciada por Pietro Mendes, secretario de esa dependencia, quien también confirmó el aumento de biodiesel en el diésel fósil del 14% al 15% (B15).
Según el Ministerio, la decisión de avanzar hacia el E30 estuvo respaldada por ensayos que demostraron “rendimiento constante” y “beneficios medioambientales reales”. Las pruebas comenzaron en 2023 con vehículos adaptados, los cuales confirmaron la viabilidad del uso del E30 sin requerir modificaciones sustanciales en motores o infraestructura.
La modificación técnica implica que por cada litro de gasolina expendido, un 30% estará compuesto por etanol anhidro. Esta mezcla permite reducir emisiones de gases de efecto invernadero y aprovechar recursos renovables locales como la caña de azúcar y el maíz. Con esta medida, Brasil refuerza su estrategia de movilidad sustentable y transición energética.
La industria sucroalcoholera brasileña, una de las más desarrolladas del mundo, respalda esta política con décadas de experiencia en el uso de etanol como combustible, así como con una red logística consolidada para su distribución y comercialización.
De forma paralela, el incremento en la proporción de biodiesel forma parte del mismo esfuerzo por diversificar la matriz energética nacional. Aunque inicialmente hubo resistencia política a elevar el porcentaje, la presión de la industria y los resultados técnicos propiciaron su aprobación.
Brasil no es el único país que ha adoptado el E30. En marzo de 2025, Paraguay se convirtió en el primero de América Latina en implementarlo de forma oficial. El país, cuya producción bioenergética se basa en la caña de azúcar y la mandioca, logró consolidar esta política gracias a la coordinación entre el sector público y el productivo. El Ministerio brasileño reconoció que observó con atención los resultados iniciales en Paraguay antes de anunciar su propia implementación.
A nivel internacional, India también ha acelerado sus metas. Desde abril de 2025, todas las estaciones de servicio del país están obligadas a vender nafta con un 20% de etanol (E20), una meta originalmente prevista para 2030. De acuerdo con el gobierno del primer ministro Narendra Modi, el adelanto de este objetivo fue posible por la inversión pública, el compromiso del sector productivo y la planificación técnica. India prevé alcanzar el E30 antes de que finalice la década.
De acuerdo con BioEconomía, el etanol, históricamente vinculado a Brasil desde el programa ProAlcool de los años 70, está tomando nuevo protagonismo como componente clave en las políticas de transición energética. Su producción, basada en biomasa renovable, contribuye a la soberanía energética, al dinamismo de las economías rurales y a la mejora de la calidad del aire urbano. Además, representa una alternativa viable para regiones donde las tecnologías eléctricas enfrentan barreras económicas y de infraestructura.
La decisión de Brasil de avanzar con el E30 consolida su papel como referente regional en bioenergía, promueve la cooperación técnica y comercial entre países, y refuerza la viabilidad del etanol y el biodiesel como herramientas clave en la reducción de la dependencia de combustibles fósiles.
Con Paraguay como pionero, Brasil como actor consolidado e India como socio global en expansión, el E30 se perfila como una norma emergente en el sur global. Según el Ministerio de Minas y Energía, “la movilidad sustentable ya no es un ideal lejano, sino una política concreta que gana terreno con cada litro de combustible renovable que entra en nuestros tanques”.
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