Al cierre de noviembre de 2025, la autosuficiencia alimentaria de México en el mercado de granos y oleaginosas se ubicó en 44.1 por ciento, al producir menos de la mitad de lo que consume, de acuerdo con un análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). Con este nivel, el país se consolidó como el segundo mayor importador mundial de granos y oleaginosas, además de ser el principal comprador global de maíz blanco y amarillo.
El análisis señala que, si bien la superficie cosechada total registró un incremento de 11.1 por ciento, la producción nacional apenas aumentó 2.0 por ciento, lo que reflejó una caída en la productividad asociada principalmente a factores climáticos. Esta situación se vio acompañada por un aumento de 3 por ciento en el volumen de las importaciones y una caída de casi 78 por ciento en las exportaciones, lo que redujo el índice de autosuficiencia desde el 46.8 por ciento observado previamente.
En términos de precios, el documento indica que el productor nacional enfrentó una presión adicional, ya que el precio del producto mexicano aumentó 3.6 por ciento, mientras que el grano importado registró una baja de 0.5 por ciento.
El desempeño por cultivo mostró diferencias significativas. En el caso del maíz, la producción cayó 3.9 por ciento anual, pese a un incremento en la superficie cosechada, lo que elevó la dependencia externa, con importaciones que alcanzaron 24.5 millones de toneladas.
El trigo presentó un desplome productivo de 34 por ciento como consecuencia de la sequía, lo que redujo su autosuficiencia a 23 por ciento. En tanto, el sorgo registró una disminución en su nivel de autosuficiencia hasta 81.5 por ciento, debido al aumento de las compras externas impulsadas por los bajos precios internacionales.
En contraste, el frijol mostró un comportamiento positivo, con un crecimiento de 18.8 por ciento en la producción, lo que permitió que la autosuficiencia se recuperara hasta 86 por ciento. Por su parte, el arroz registró una mejora en la producción; sin embargo, mantuvo una autosuficiencia de apenas 20.3 por ciento, afectada por una caída de 18 por ciento en los precios nacionales, lo que impactó la rentabilidad del sector.
De acuerdo con El Economista, GCMA advirtió que el sector agroalimentario continúa siendo un punto vulnerable para la seguridad alimentaria del país, debido a políticas públicas enfocadas en el pequeño productor, que representa 84 por ciento de las unidades productivas, pero genera únicamente 26 por ciento del volumen total.
Esta estrategia excluye al 16 por ciento de los productores que abastecen 74 por ciento del mercado, quienes enfrentan altos costos, falta de financiamiento y ausencia de esquemas de aseguramiento.“Sin una política integral que eleve la productividad de todos los sectores, México seguirá profundizando su dependencia externa”, señaló la consultora.
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