• mar. Abr 28th, 2026

Crisis cañera en Tucumán por caída de precios y sobreoferta

En Tucumán, principal provincia productora de caña de azúcar en Argentina, los productores enfrentan una de las situaciones más críticas de los últimos años. La combinación de una caída pronunciada en el precio del azúcar, el aumento de costos dolarizados, la falta de financiamiento y una creciente sobreoferta ha sumido al sector en un escenario de pérdidas e incertidumbre.

“Este año, una bolsa de 50 kilos que en 2023 costaba 35.000 pesos, ahora vale 19.000”, señaló Silvia Pérez, productora cañera y directora de la Federación Agraria Argentina (FAA) en la región. “Ha disminuido drásticamente, lo que no permite cubrir los costos. El año pasado, con una bolsa de azúcar comprabas una bolsa de urea. Hoy necesitarías tres bolsas de azúcar para adquirir la misma cantidad de urea”, explicó.

Según Pérez, como en cada zafra, el precio tiende a bajar al inicio de la cosecha debido a la abundancia de producto. Sin embargo, advirtió que en esta campaña la caída fue mucho más severa. “Si tienes quien te financie, puedes esperar y vender cuando la oferta no es tan alta. Pero hoy el productor cosecha y se ve obligado a vender de inmediato, ya que no tiene acceso a crédito”, remarcó.

La mayoría de los cañeros en la región, agregó, son pequeños productores que trabajan entre 15 y 20 hectáreas y no cuentan con maquinaria propia. Además, la expansión del área sembrada también ha influido en la mayor disponibilidad de caña. “Se ha plantado más, lo que implica una mayor oferta de azúcar en el mercado. Hay 14 ingenios que muelen durante más meses: antes la zafra duraba 4 meses, ahora se extiende a 6”, detalló.

Datos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) indican que la zafra 2025 comenzó con 298.930 hectáreas netas cosechables en Tucumán, un aumento del 1,5 % respecto a la campaña anterior. Sumando las áreas adyacentes de Santiago del Estero y Catamarca, la superficie total asciende a 301.770 hectáreas, lo que representa un crecimiento conjunto del 1,8 %.

Luis Barrojo, productor cañero y dirigente de la FAA, destacó que el avance tecnológico ha permitido incorporar variedades más resistentes y con mayores rendimientos. “Hace siete u ocho años, obteníamos un máximo de 800 kilos por surco. Actualmente, estamos entre 1.200 y 1.600, dependiendo de la zona. Eso casi duplica la producción”, explicó.

El cambio en el uso del suelo también ha favorecido la expansión del cultivo. “Zonas que antes eran destinadas a la soja o ganadería ahora son cañeras. En Catamarca ya hay más de 6.000 nuevas hectáreas, y en la zona de Morelos, en Tucumán, más de 10.000. Además, con la crisis del limón, en dos años se han sumado entre 12.000 y 15.000 hectáreas desmontadas e implantadas con caña”, precisó Barrojo.

A este escenario se suma el impacto de la producción informal. “Más del 30 % se producía sin fiscalización y se destinaba a Bolivia o Paraguay. En los últimos dos años, el Gobierno incrementó los controles y ese azúcar regresó al mercado interno. Esto también contribuyó a la caída del precio”, advirtió.

El desajuste entre la oferta y la capacidad de los ingenios ha generado nuevos problemas. “El año pasado la cosecha se extendió hasta diciembre y quedó caña en pie porque el clima ya no permitía continuar. Antes, la zafra finalizaba en septiembre u octubre”, indicó. Aunque tres de los 14 ingenios de Tucumán han comenzado a invertir en biomasa y alcohol, el resto mantiene estructuras obsoletas. “El problema es que los productores no participan en esos subproductos: solo obtienen ingresos por el azúcar”, puntualizó.

La falta de rentabilidad está reduciendo la base productiva. “En su momento, la Unión Cañeros Independientes de Tucumán llegó a tener 6.000 socios. Hoy deben quedar la mitad, y muchos subalquilan sus tierras”, afirmó Silvia Pérez.

Desde la Unión Cañeros Independientes señalaron que la mayoría de los pequeños y medianos productores trabajan superficies de 50 hectáreas o menos, e incluso hay quienes operan en apenas 3 o 10 hectáreas, lo que compromete la viabilidad económica. “Hoy la unidad económica de un productor se establece en alrededor de 60 hectáreas para que sea rentable y pueda subsistir. No pretendo que con eso se puedan hacer grandes lujos, pero sí vivir y llevar adelante otra actividad”, sostuvo Sergio Fara, presidente de la organización en entrevista para Informe Digital.

Fara también advirtió que la concentración de tierra y producción está quedando “prácticamente en manos de unos pocos cañeros grandes y de la industria”, lo que dificulta aún más la situación para los pequeños. “Necesitamos una política definida que acompañe al pequeño y mediano productor cañero”, concluyó.

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