El fenómeno climático El Niño continúa evolucionando y podría declararse oficialmente en las próximas semanas, según especialistas de World Weather Inc. De concretarse su desarrollo durante la segunda mitad de 2026, podría modificar los patrones climáticos en América Latina, Asia y otras regiones productoras de alimentos, con posibles efectos sobre cultivos, logística, exportaciones y precios agrícolas.
De acuerdo con Drew Lerner, presidente de la consultora meteorológica, los primeros efectos comenzarían a sentirse en América Central, el norte de Sudamérica y el sudeste asiático, para posteriormente extenderse hacia otras regiones agrícolas estratégicas. En Sudamérica, el período de mayor incidencia se concentraría entre el último trimestre de 2026 y los primeros meses de 2027.
Los especialistas señalan que El Niño suele estar asociado a eventos climáticos que pueden afectar tanto la producción como la calidad de frutas, hortalizas y otros productos agrícolas destinados a los mercados internacionales.
En la costa del Pacífico sudamericano, países como Perú, Ecuador y el norte de Chile podrían registrar precipitaciones superiores a lo normal e incluso inundaciones en algunas zonas productivas. Regiones tradicionalmente áridas podrían presentar lluvias intensas con afectaciones en caminos, infraestructura rural y actividades agrícolas.
En contraste, Colombia, Venezuela y sectores de México podrían atravesar períodos de menor precipitación y condiciones más secas de lo habitual. En Brasil, el comportamiento previsto sería diferente, con un escenario más húmedo en el sur del país durante varios meses, mientras que áreas del noreste podrían enfrentar temperaturas más elevadas y déficits hídricos.
Los cambios climáticos asociados a El Niño suelen tener efectos directos sobre la producción agrícola. El exceso de humedad puede interferir en los procesos de floración y polinización, además de favorecer la aparición de enfermedades fúngicas y problemas sanitarios en diversos cultivos.
Entre los productos potencialmente más expuestos figuran arándanos, mangos, paltas y otras frutas tropicales, especialmente en países exportadores como Perú, Colombia y Ecuador. En Argentina y Chile, la persistencia de humedad durante el invierno también podría afectar los rendimientos y la calidad de determinadas producciones frutícolas.
Los efectos del fenómeno no se limitan al sector agrícola. Históricamente, una de las actividades más impactadas ha sido la pesca peruana, particularmente la captura de anchoveta, debido a las alteraciones que provoca el calentamiento de las aguas del Pacífico.
Las condiciones climáticas asociadas a El Niño también podrían afectar las cadenas de suministro internacionales. Las inundaciones en zonas agrícolas pueden generar interrupciones logísticas, retrasos en el transporte y mayores costos para exportadores e importadores.
Asimismo, la combinación de menores volúmenes de producción y problemas de calidad suele traducirse en una mayor presión sobre los precios de frutas y hortalizas en los mercados internacionales.
El fenómeno también podría impactar a regiones proveedoras de alimentos en Asia. Episodios de sequía en India y el sudeste asiático reducirían la disponibilidad global de productos agrícolas, agregando presión sobre la oferta mundial.
Mientras tanto, en América del Norte los mayores efectos suelen registrarse durante el invierno. Estados como California, Florida y Texas podrían experimentar lluvias más abundantes de lo normal, con riesgos de inundaciones en algunas áreas productivas. Sin embargo, los inviernos con El Niño también suelen estar asociados a una menor probabilidad de heladas severas en varias regiones agrícolas del sur de Estados Unidos.
De acuerdo con Agro Latam, a medida que el calentamiento de las aguas del Pacífico continúa fortaleciéndose, productores, exportadores y analistas mantienen el seguimiento de la evolución del fenómeno. Las próximas semanas serán determinantes para confirmar su intensidad y evaluar el alcance de sus efectos sobre la producción mundial de alimentos.
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