Investigadores de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, desarrollaron un proyecto piloto en el que instalaron paneles solares verticales en campos agrícolas, con el objetivo de evaluar la compatibilidad entre la producción de cultivos y la generación de energía. Los resultados mostraron que cultivos como trigo y mezclas de trébol y hierba crecieron igual de bien entre los paneles que en campos abiertos.
La experiencia, realizada en Foulum, confirma que es posible combinar agricultura y energía solar sin afectar la productividad agrícola. Además, los paneles bifaciales orientados de este a oeste producen electricidad de acuerdo con los picos de consumo matutino y vespertino, lo que incrementa el valor de la energía, aun cuando el volumen anual sea ligeramente menor que el de sistemas convencionales inclinados hacia el sur.
Uno de los principales beneficios del modelo es su eficiencia en el uso del suelo. Mientras que una instalación solar tradicional ocupa áreas destinadas a la agricultura, la agrofotovoltaica vertical requiere sólo alrededor del 10% del campo, lo que permite mantener la producción de alimentos y energía en la misma superficie. Según cálculos del equipo de investigación, generar por separado la misma cantidad de alimentos y energía demandaría entre un 18% y un 26% más de terreno, un factor relevante en Europa, donde la presión sobre el uso de suelo es creciente.

Desde el punto de vista técnico y ambiental, los paneles presentan ventajas adicionales. Al ser bifaciales, captan la luz directa y la reflejada por el suelo, lo que optimiza la generación eléctrica. Además, requieren menos materiales de construcción, emiten menos CO₂ en su fabricación e instalación y ofrecen mayor resistencia al viento y a condiciones climáticas adversas. Su diseño permite también el paso de maquinaria agrícola entre las filas, lo que no interfiere con las labores tradicionales del campo.
De acuerdo con EcoInventos, la aceptación social ha sido otro aspecto destacado. En un experimento de realidad virtual con más de 100 participantes, los paneles verticales fueron valorados como más agradables, innovadores y ecológicos frente a los parques solares convencionales. Al integrarse mejor en el paisaje rural y asemejarse a setos modernos, estas instalaciones tienen mayor aceptación comunitaria, lo que podría facilitar su implementación en áreas donde suelen presentarse resistencias por motivos estéticos o paisajísticos.
El estudio danés se publica en un contexto clave para Europa. La Unión Europea mantiene el compromiso de alcanzar la neutralidad climática en 2050, pero el dilema del uso de suelo representa un obstáculo, ya que cada hectárea destinada a energía es una hectárea menos para cultivos o ecosistemas. Frente a ello, la agrofotovoltaica vertical surge como una alternativa para aliviar la presión. Países como Francia han emitido normativas que priorizan proyectos agrivoltaicos en tierras agrícolas siempre que no afecten la producción de alimentos, mientras que Alemania, Italia y España también exploran marcos legales que favorezcan este tipo de soluciones integradas.
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