De acuerdo con el Índice de Precios de los Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los precios internacionales de los alimentos se ubicaron en 128.8 puntos en septiembre de 2025, una leve baja respecto a los 129.7 puntos registrados en agosto. Sin embargo, el nivel sigue siendo 3.4 % superior al de septiembre de 2024, lo que indica que, pese a la moderación, el costo de los alimentos continúa elevado.
Los descensos en los precios de cereales, productos lácteos, aceites vegetales y azúcar compensaron parcialmente el incremento en la carne, que alcanzó su nivel más alto desde que se tiene registro. La FAO destacó que el índice general se mantiene casi 20 % por debajo del máximo histórico de marzo de 2022, pero aún muestra resistencia a una baja sostenida.
En el caso del azúcar, el índice registró una caída del 4.1 % mensual y 21 % menos que en septiembre de 2024, alcanzando su nivel más bajo desde marzo de 2021. La FAO señaló que la baja responde a la producción récord en Brasil, con altos volúmenes de molienda y un mayor uso de caña para fabricar azúcar. También influyeron las buenas cosechas en India y Tailandia, impulsadas por lluvias monzónicas abundantes y la expansión de la superficie cultivada.
El índice de cereales promedió una caída de 0.6 % frente a agosto y de 7.5 % respecto a septiembre del año anterior. Según la FAO, los precios del trigo descendieron por tercer mes consecutivo, impulsados por cosechas abundantes en Rusia, Europa y América del Norte, así como por una demanda internacional más débil. El maíz también registró bajas por la elevada producción en Brasil y Estados Unidos, mientras que la suspensión temporal de impuestos a la exportación en Argentina reforzó la tendencia descendente. En tanto, el arroz índica retrocedió 0.5 % ante una menor demanda de África y Filipinas, aunque la cebada y el sorgo mostraron aumentos moderados.
En el caso de los aceites vegetales, el índice registró una reducción mensual de 0.7 %, pero aún se mantiene 18 % más alto que el año pasado. La FAO explicó que los precios del aceite de palma cayeron ligeramente por el incremento de reservas en Malasia, mientras que el aceite de soja disminuyó ante una mayor oferta de Argentina, tras la suspensión temporal de impuestos a la exportación. En contraste, los aceites de girasol y canola aumentaron por la escasez de suministros en Europa y la región del Mar Negro.
El índice de productos lácteos promedió una disminución del 2.6 % mensual, su tercera baja consecutiva. La FAO informó que todos los subíndices retrocedieron: la mantequilla cayó 7 %, la leche en polvo entre 3 y 4 %, y el queso tuvo un ajuste ligero. La caída se atribuyó a una mayor disponibilidad estacional de nata y a la menor demanda de helados en el hemisferio norte, junto con el aumento de la producción en Nueva Zelanda. A pesar del descenso, los precios de los lácteos permanecen 6 % por arriba del promedio de 2024.
El índice de carne aumentó 0.7 % respecto a agosto y 6.6 % en comparación con el año anterior, alcanzando un nuevo récord histórico. El incremento fue liderado por la carne de res y cordero, impulsadas por la fuerte demanda en Estados Unidos y la escasez de oferta en Oceanía. Las carnes de cerdo y ave se mantuvieron estables, aunque las exportaciones europeas se vieron afectadas por los aranceles impuestos por China y los brotes localizados de gripe aviar. Según la FAO, la carne se mantiene como el principal factor que impide una baja más pronunciada en el índice general, debido a su alta demanda y a los costos de alimentación animal y transporte.
De acuerdo con El Economista, aunque los precios internacionales bajaron en promedio, la reducción tardará en reflejarse en los mercados locales. Factores como el tipo de cambio, los costos logísticos y la intermediación comercial podrían mantener los precios al consumidor elevados. La caída en cereales y aceites aliviará parcialmente los costos de producción, mientras que el aumento en la carne continuará presionando la inflación alimentaria regional durante los próximos meses.
El informe de la FAO señala que los precios de los alimentos muestran signos de estabilización tras los picos de 2022, aunque la tendencia sigue siendo frágil. Mientras los cereales, aceites y azúcares muestran alivio, la carne continúa marcando el ritmo del mercado y representa el principal riesgo inflacionario para 2025. En países como México, este comportamiento podría traducirse en presiones sobre la canasta básica y en un mayor costo de los productos de origen animal, pese a los descensos internacionales.
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