El impacto ambiental derivado de la actividad humana en México alcanzó en 2024 un valor monetario de 1.38 billones de pesos corrientes, equivalente al 4.1% del PIB de ese año, de acuerdo con las Cuentas Económicas y Ecológicas de México difundidas por el Inegi. Esta estimación considera los costos asociados tanto al agotamiento de los recursos naturales como a la degradación del medio ambiente.
El Inegi precisó que, en los últimos cuatro años (2020-2024), este indicador se ha mantenido estable en un rango de entre 4.1 y 4.2% del PIB. En contraste con una perspectiva histórica más amplia, los costos ambientales han disminuido gradualmente: en 2003 representaban 6% de la producción nacional.
Los costos por agotamiento ambiental abarcan el desgaste o pérdida de recursos naturales, como la extracción de hidrocarburos, el agotamiento de agua subterránea o la reducción de recursos forestales. Para ello, el Inegi estima cuánto costaría reponer o sustituir dichos recursos.
En tanto, los costos por degradación ambiental contemplan daños por contaminación del aire, deterioro del suelo, residuos sólidos urbanos y descargas de aguas residuales no tratadas. Estas estimaciones incluyen costos de recuperación o reemplazo, gastos de tratamiento, afectaciones a la salud pública, atención a desastres naturales y pérdida de productividad asociada.
En 2024, el agotamiento de recursos naturales generó costos por 144,020 millones de pesos. Del total, 46% se relaciona con hidrocarburos, 28% con recursos forestales y 26% con el agotamiento de agua subterránea.
La degradación ambiental representó un costo mucho mayor: 1,238,194 millones de pesos corrientes. De esta cifra, 67% corresponde a emisiones al aire, 17% a degradación del suelo, 10% a residuos sólidos urbanos y 6% a aguas residuales no tratadas. Así, la degradación ambiental genera costos casi diez veces superiores a los derivados del agotamiento de recursos.
De acuerdo con El Economista, a partir de estas estimaciones, el Inegi calcula el Producto Interno Neto Ajustado Ambientalmente (PINE), que descuenta los costos ambientales del valor económico generado. Durante el 2024, el PINE es equivalente al 76.6% del PIB, lo que implica que, al incorporar el impacto ambiental, la economía mexicana perdería 23 de cada 100 pesos contabilizados.
Este indicador visibiliza que la producción de bienes y servicios puede reducir su valor real cuando implica el agotamiento de recursos naturales o la degradación del medio ambiente, elementos que no se reflejan en el PIB tradicional.
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