El sector azucarero atraviesa una etapa crítica, marcada por una serie de factores que afectan su viabilidad económica y productiva. Entre los principales problemas se encuentra una caída de 10 por ciento en el precio por tonelada, una reducción de 35 por ciento en el consumo per cápita en los últimos 30 años, mercados poco rentables, un incremento en las exportaciones de fructosa y campañas de salud que, según el gremio, estigmatizan al sector.
La producción estimada de endulzante para este año es de 4 millones 800 mil toneladas, cifra inferior a la media, debido a los efectos del cambio climático, las plagas, la disminución en los cultivos y la pérdida de calidad de la caña.
Carlos Blackaller Ayala, presidente de la Unión Nacional de Cañeros de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales, informó que se han realizado reuniones con autoridades del gobierno federal, incluyendo al secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué Sacristán, así como con representantes de las secretarías de Economía y Hacienda, con el objetivo de plantear las problemáticas del sector y buscar mecanismos de protección.
“Hay una especie de deflación o contracción de la economía, en la que vemos un mercado del azúcar –y de otros productos del campo– adormilado, como que no reacciona, y estamos en un escenario con precios muy bajos para la sostenibilidad de la cadena productiva de nuestra industria”, declaró Blackaller para La Jornada. A pesar de contar con una oferta adecuada y de aplicar herramientas técnicas para activar el mercado, afirmó que este no responde favorablemente.
De acuerdo con sus estimaciones para el ciclo 2024-2025, la superficie cultivada alcanzará las 740 mil hectáreas, frente a las 800 mil que solían sembrarse; la producción de caña será de 46 millones de toneladas, frente a 50 millones previamente, y la producción de azúcar será de 4 millones 780 mil toneladas, por debajo del promedio de 5 millones 500 mil. En comparación con la zafra 2023-2024, estimó una disminución del 25 por ciento, lo que implica una pérdida de aproximadamente 10 mil pesos por hectárea. Este impacto económico afecta especialmente a regiones como Veracruz, que concentra el 38 por ciento de la producción nacional de azúcar y donde el 14 por ciento de la población está vinculada al sector.
El precio por tonelada en el mercado nacional, según reportes del mayoreo en las centrales de abasto, se sitúa en 18 mil pesos, cuando debería estar en el orden de los 20 mil pesos. Blackaller atribuyó esta caída, que se arrastra desde 2024, al incremento en las importaciones de azúcar y al ingreso de fructosa proveniente de Estados Unidos.
Actualmente, el 78 por ciento de la producción nacional se consume en el mercado interno, pero no se dan las condiciones para que alcance un precio rentable. Por su parte, las exportaciones, que representan el 22 por ciento restante, tampoco son viables desde el punto de vista económico, ya que los precios pueden reducirse hasta por debajo de la mitad del valor del mercado doméstico, debido a prácticas de dumping.
El líder cañero indicó que, en el actual ciclo azucarero, se exportarán 425 mil toneladas de azúcar bajo cupo autorizado, siempre y cuando no haya contratiempos y el ritmo de molienda se mantenga. En paralelo, Estados Unidos enviará más de un millón 100 mil toneladas de fructosa a México, lo que agrava el desbalance en el comercio bilateral.
Respecto al consumo, Blackaller destacó que este ha disminuido 35 por ciento en las últimas tres décadas, pasando de 48 a 31 kilos por persona al año. En contraste, el consumo de fructosa, que era nulo antes del Tratado de Libre Comercio de 1994, actualmente se encuentra entre los 14 y 15 kilos per cápita. Según explicó, este cambio coincide con el aumento en los índices de enfermedades asociadas.
Además, hizo un llamado a las secretarías de Salud y Educación para revisar sus campañas de alimentación y el etiquetado de productos industrializados. Afirmó que los criterios actuales no son objetivos, ya que responsabilizan al azúcar de caña natural por problemas de salud, sin considerar que la mayoría de los productos ultraprocesados utilizan fructosa y otros edulcorantes.
Finalmente, señaló que el cultivo de caña también está siendo afectado por fenómenos climáticos extremos, con zonas que registran condiciones de sequía o humedad excesiva. A esto se suman plagas como el fusarium, detectado en estados como Quintana Roo, Campeche, Tabasco, Veracruz y la Huasteca potosina.
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